Construir una colonia desde cero suele implicar conseguir recursos, ampliar instalaciones y garantizar que sus habitantes tengan una vida estable. Pero esta vez el objetivo es bastante más inquietante: crear un régimen que obedezca a una única autoridad. Entre propaganda, vigilancia, castigos y batallas a gran escala, esta propuesta mezcla gestión de colonias con acción en primera persona para explorar hasta dónde puede llegar un sistema obsesionado con mantener el control.
Una colonia donde el orden está por encima de todo
Pax Autocratica ya está disponible en acceso anticipado para PC a través de Steam. El proyecto desarrollado por Multiverse plantea una combinación poco habitual entre simulación de colonias, sátira política y combates FPS con estructura roguelite. La aventura transcurre en el sistema Tyris, un escenario donde el jugador tendrá que construir y expandir un régimen mientras intenta imponer su particular visión del orden.
La premisa utiliza deliberadamente el exceso como parte de su identidad. El jugador asume el liderazgo de una colonia que pretende convertirse en una potencia dominante y puede recurrir a diferentes herramientas para conseguir obediencia. La propaganda, las políticas represivas y el miedo forman parte del mismo repertorio, de modo que mantener la estabilidad no consiste simplemente en producir suficientes recursos.
La población tendrá necesidades concretas y será necesario desarrollar servicios médicos, viviendas, empleos y una economía capaz de sostener el crecimiento. Sin embargo, cada decisión puede generar consecuencias inesperadas. Una medida diseñada para aumentar la productividad puede provocar descontento, mientras que una campaña propagandística puede reforzar la lealtad de algunos ciudadanos y aumentar el rechazo de otros.
La vigilancia también ocupa un lugar importante. Las torres permitirán controlar lo que ocurre dentro de la colonia y las campañas oficiales servirán para difundir constantemente el mensaje del Estado. El resultado es una sociedad en la que administrar recursos y administrar personas terminan siendo prácticamente la misma tarea.
Del control de la población a las batallas en primera persona
La gestión de la colonia es solo una parte de la experiencia. Cuando la expansión del régimen lleva al jugador fuera de sus fronteras, la propuesta cambia de escala y se transforma en un shooter en primera persona con combates multitudinarios y elementos roguelite.
Estas batallas permitirán enfrentarse directamente a las fuerzas que se resistan al avance del régimen. El jugador podrá liderar personalmente a sus tropas en escenarios donde la cantidad de enemigos puede ocupar buena parte de la pantalla, mientras busca recursos y Fragmentos del Núcleo que servirán para desbloquear nuevas habilidades y posibilidades de combate.
La progresión roguelite introduce además una capa de incertidumbre. Cada enfrentamiento puede plantear situaciones diferentes y obligar a modificar la estrategia sobre la marcha. No se trata únicamente de disparar contra grandes grupos de enemigos, sino de decidir qué mejoras conseguir y cómo aprovecharlas durante las siguientes incursiones.
Existe otra mecánica que encaja con el tono satírico de la propuesta. Los soldados enemigos pueden ser debilitados y capturados en lugar de eliminados. Una vez trasladados a la colonia, podrán ser encarcelados y posteriormente convertidos en ciudadanos leales al nuevo régimen.
Esta mezcla entre gestión y acción busca que las dos partes del juego estén conectadas. Las decisiones tomadas en la colonia afectan a la capacidad de expansión, mientras que las campañas militares proporcionan recursos y oportunidades para seguir creciendo. La frontera entre construir un Estado y conquistar territorio se vuelve cada vez más difícil de distinguir.
Una sátira sobre el poder que ya puede jugarse
Más allá de sus mecánicas, el proyecto utiliza el humor negro para plantear una reflexión sobre los sistemas de control. El discurso oficial presenta las decisiones más extremas como medidas necesarias para garantizar la seguridad y prosperidad colectiva, mientras que las consecuencias para la población muestran una realidad bastante diferente.
Las herramientas disponibles permiten castigar a quienes desafíen las órdenes, imponer penas de prisión de por vida e incluso recurrir a ejecuciones públicas. El juego convierte estas decisiones en parte de su sistema de gestión y deja que el jugador compruebe qué ocurre cuando la estabilidad se convierte en una prioridad absoluta.
Ese enfoque también permite que existan diferentes caminos para gobernar. La obediencia puede buscarse mediante una supuesta benevolencia, campañas de propaganda o directamente a través del miedo. Ninguna decisión funciona de manera aislada y las consecuencias pueden aparecer más adelante, especialmente cuando el descontento comienza a acumularse.
El estudio ha planteado la sátira como una forma de mostrar cómo determinadas estructuras de poder pueden presentarse como eficientes, ordenadas o incluso beneficiosas mientras aumentan progresivamente su control sobre la población. Por eso, detrás de la estética exagerada y las situaciones absurdas existe una intención más seria.
Pax Autocratica ya está disponible en Steam Early Access por 29,99 dólares, aunque durante las dos primeras semanas cuenta con un descuento de lanzamiento del 17 %. El título ofrece soporte para inglés, alemán, francés, chino simplificado y chino tradicional. Su propuesta combina construcción, administración, propaganda, vigilancia y combates FPS para crear una experiencia donde la pregunta no es simplemente cómo construir una colonia próspera, sino cuánto estás dispuesto a sacrificar para conseguir que todos obedezcan.