1. Eduardo Manostijeras,1990
Eduardo Manostijeras es el mayor logro de Tim Burton, que marca un cambio significativo con respecto a sus películas más cómicas o de acción que le otorgan a la estética excéntrica por la que es conocido una profunda gravedad emocional. También es la primera vez que Tim Burton trabaja con Johnny Depp, quien luego protagonizaría siete películas más.
Depp interpreta a un joven con tijeras en lugar de manos que es acogido por una amable dama de Avon. Con un diálogo mínimo y una presencia modesta, su actuación se asemeja a la de un actor de cine mudo. En primeros planos poco frecuentes, Johnny Depp comunica mucho a través de sus tristes ojos marrones: confusión, inocencia infantil, un alma rota. Winona Ryder interpreta a la animadora rubia de la que se enamora Edward, y su conexión tácita y empática te atrae hacia la clásica historia de una “bestia” condenada al ostracismo que se enamora de una belleza.
A diferencia de otras películas de Tim Burton, que a menudo enfatizan los elementos cómicos de sus escenarios fantasiosos, esta yuxtapone las hileras monótonas de casas de colores pastel con el castillo gótico negro como la tinta donde vive Edward para hacer observaciones reflexivas sobre el rechazo social de los marginados y las personas con diferencias. Hay tantos momentos que parecen sacados de un libro de cuentos, como cuando Kim da vueltas en la “nieve” creada por Edward, acompañada por la encantadora banda sonora coral de Danny Elfman.
Eduardo Manostijeras No es solo la mejor película de Tim Burton, sino también uno de los mejores cuentos de hadas modernos jamás contados.