La densa y competitiva parrilla de lanzamientos de la actual generación a menudo provoca que obras de notable factura técnica queden relegadas a un plano de excesivo anonimato comercial. Con la confirmación sectorial de que el desarrollo de God of War Laufey enfilará los primeros meses del próximo año fiscal para esquivar el colapso publicitario de la industria, la biblioteca digital de PlayStation 5 esconde un bálsamo idóneo para saciar la sed de aventuras cinemáticas: Banishers: Ghosts of New Eden.
La producción, capitaneada por el estudio francés Don’t Nod (Life is Strange, Vampyr) y respaldada bajo el sello de Focus Entertainment, opera como un híbrido estructural que toma prestadas las mejores virtudes de los dos colosos de la pasada década. Por un lado, la arquitectura de sus escenarios adopta de forma milimétrica el diseño de «mundo semiabierto» o pasillos elásticos que Santa Monica Studio consagró en el reinicio de God of War de 2018 y Ragnarök. El jugador recorre bosques brumosos, cavernas gélidas y asentamientos coloniales de la Norteamérica de 1695 repletos de rutas periféricas bloqueadas por habilidades, cofres con piezas de equipo ocultas y acertijos ambientales que exigen alternar entre las dimensiones de los vivos y los muertos.
El peso moral del «Brujo»: Investigación y sacrificios
Si el ritmo de los combates, la colocación de la cámara al hombro y los combos físicos de espada, rifle y magia evocan de inmediato los viajes de Kratos y Atreus, la columna vertebral de la narrativa y la toma de decisiones arrastra un inconfundible aroma a The Witcher 3: Wild Hunt:
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Casos de encantamiento: Los protagonistas, Red mac Raith y el espíritu de su amada Antea Duarte, actúan como investigadores paranormales independientes (Desterradores). Cada misión secundaria se desenvuelve como un intrincado drama humano donde se deben recopilar pistas, interrogar a los colonos y descubrir el oscuro secreto o traición que ata a un fantasma con el plano terrenal.
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El dilema de la ascensión: Al resolver cada misterio, el sistema fuerza al usuario a emitir un juicio moral irreversible que alterará el final de la campaña. El jugador puede optar por Ascender el alma del difunto con compasión, Desterrarla al vacío mediante ritos agresivos, o Condenar (Blame) al colono vivo, sacrificando su vida de forma violenta para cosechar su alma y alimentar el ritual de resurrección de Antea.
Un diamante en bruto al alcance de la suscripción
A pesar de haber cosechado críticas sumamente positivas en los agregadores de prensa especializada —ostentando un solvente 79% de recomendación en OpenCritic—, el software sufrió un rendimiento comercial inicial bastante discreto debido a una campaña de marketing austera que coincidió con ventanas de publicación masificadas en las tiendas digitales. No obstante, las virtudes de su motor gráfico Unreal Engine 5 se despliegan con especial solidez en el ecosistema de Sony, sacando partido de los gatillos adaptativos del mando DualSense y ofreciendo un rendimiento optimizado con tiempos de carga instantáneos a través del SSD y mejoras visuales específicas en la arquitectura de la nueva PS5 Pro.
Para los usuarios que busquen un thriller místico, sangriento y maduro que no exija desembolsos económicos de última hora, el ecosistema de PlayStation ofrece una ventaja logística definitiva: Banishers: Ghosts of New Eden forma parte íntegra del catálogo de juegos bajo demanda para los miembros de los niveles PlayStation Plus Extra y Premium. La propuesta de Don’t Nod se erige así como el puente interactivo perfecto, una experiencia de más de 30 horas donde el honor, el amor más allá de la tumba y las ejecuciones a golpe de acero mitigarán con creces los meses de espera antes de que las hachas nórdicas de Santa Monica vuelvan a reclamar su trono en la actual generación.