Cada nueva generación promete más potencia, mejores gráficos y nuevas posibilidades, pero esta vez Sony y Microsoft podrían encontrarse con un obstáculo mucho más difícil de resolver mediante tecnología. El coste del hardware amenaza con convertirse en protagonista de la transición hacia PlayStation 6 y la próxima Xbox. Un nuevo análisis intenta calcular qué ocurriría si ambas compañías cruzaran una barrera de precio hasta ahora prácticamente impensable.
El precio podría convertirse en el gran enemigo de PS6 y Xbox Helix
La próxima generación todavía no ha comenzado, pero las especulaciones alrededor de PlayStation 6 y Xbox Project Helix llevan meses intensificándose. Una de las cuestiones más delicadas no está relacionada con su potencia, sino con cuánto tendrán que pagar los jugadores para acceder a ellas.
Ampere Analysis ha estudiado precisamente ese escenario y sus proyecciones muestran hasta qué punto un precio demasiado elevado podría modificar el mercado.
El análisis contempla la posibilidad de que Sony y Microsoft lancen sus nuevas máquinas alrededor de 2028 siguiendo un modelo tradicional, pero con un precio cercano a los 1.000 dólares.
En esas condiciones, la adopción podría sufrir considerablemente.
Según las estimaciones de Ampere, las ventas combinadas de PlayStation 6 y la próxima Xbox durante sus primeros cinco años podrían situarse hasta un 38% por debajo de las cifras alcanzadas por PlayStation 5 y Xbox Series X|S durante un periodo equivalente.
No sería simplemente un comienzo más lento. Una reducción de semejante magnitud tendría consecuencias sobre prácticamente todo el ecosistema construido alrededor de las consolas.
Y el hardware sería únicamente la primera pieza afectada.
El problema de vender menos consolas no termina en las consolas
Cada PlayStation o Xbox instalada en un hogar representa también un potencial consumidor de videojuegos, suscripciones, expansiones y servicios digitales durante años.
Por eso, Ampere calcula que un lanzamiento alrededor de los 1.000 dólares podría provocar una reacción en cadena.
Para 2031, el mercado relacionado con juegos y servicios de PlayStation y Xbox podría reducirse aproximadamente en 3.400 millones de dólares respecto a un escenario donde las nuevas consolas llegasen por debajo de los 700 dólares.
Eso equivaldría a una caída aproximada del 12%.
El desafío para Sony y Microsoft consiste en encontrar una manera de absorber unos costes tecnológicos cada vez mayores sin trasladarlos completamente al consumidor. Los componentes necesarios para conseguir el salto técnico esperado ya no permiten necesariamente repetir las estrategias de generaciones anteriores.
Ampere plantea varias posibles salidas.
Una sería extender la vida comercial de PlayStation 5 y Xbox Series X|S y retrasar la transición más allá de 2028, esperando que determinados componentes reduzcan sus precios.
Pero retrasar una generación tampoco garantiza solucionar el problema.
Por eso existen otras alternativas bastante más interesantes.
Sony y Microsoft podrían tener que cambiar las reglas del negocio
Una segunda estrategia consistiría en mantener el lanzamiento alrededor de 2028, pero asumir mayores subsidios sobre el hardware.
Históricamente, vender determinadas consolas con márgenes extremadamente pequeños (o incluso con pérdidas iniciales) ha sido posible gracias al dinero recuperado posteriormente mediante juegos, servicios y comisiones digitales.
El inconveniente es que una máquina significativamente más cara requeriría asumir un riesgo financiero todavía mayor.
Otra posibilidad sería introducir nuevos modelos de monetización capaces de reducir el coste inicial para el consumidor.
Ampere también contempla una alternativa mucho más radical: dejar de centrar cada generación exclusivamente en conseguir un salto gráfico espectacular y buscar nuevas formas de utilizar el hardware.
Nintendo demostró con Wii que una consola no necesita competir directamente en potencia para convertirse en un fenómeno comercial. Una idea tecnológica suficientemente diferenciadora podría permitir utilizar componentes menos costosos y construir el atractivo alrededor de la experiencia.
Precisamente Microsoft parece estar explorando un camino que podría romper con el concepto tradicional de Xbox.
Xbox Helix podría anticipar una generación muy diferente
Las informaciones alrededor de Xbox Project Helix apuntan desde hace tiempo hacia un dispositivo considerablemente distinto de Xbox Series X|S.
Una de las posibilidades mencionadas es una plataforma híbrida entre consola y PC, capaz de ofrecer mayor flexibilidad y modificar la manera en que Microsoft plantea su ecosistema de hardware.
La propia dirección de Xbox ha reconocido públicamente que los costes representan un problema cada vez más importante.
Asha Sharma, máxima responsable de Xbox, señaló el pasado junio que resulta difícil imaginar un futuro donde el mercado masivo pueda asumir inversiones de miles de dólares cada vez que comienza una nueva generación. También anticipó la aparición de modelos de negocio muy diferentes a los conocidos hasta ahora.
Todavía faltan años para descubrir exactamente cómo serán PlayStation 6 y Xbox Helix, y sus precios definitivos no están confirmados.
Por ello, la cifra de 1.000 dólares analizada por Ampere debe entenderse como un escenario hipotético y no como el precio anunciado de ninguna de las dos máquinas.
Sin embargo, la proyección deja una advertencia clara: la próxima batalla entre Sony y Microsoft quizá no se decida únicamente mediante teraflops, resolución o rendimiento.
Con hardware cada vez más caro, conseguir que millones de personas puedan permitirse comprarlo podría convertirse en la característica más importante de todas.