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El de la Nintendo 64

Photo: Edge Magazine
Photo: Edge Magazine (Imágenes Getty)

Era la Navidad del 98. Mi familia tiene su reunión anual de Navidad en Nochebuena y nos reunimos como siempre lo hacíamos ese año. Recuerdo haber abierto un regalo de mis abuelos para encontrar Banjo-Kazooie, y pensando: “No tengo un N64, no puedo jugar a esto”. Era joven y pensé que alguien había hecho un error, que es comprensible. Me aseguré de que mi mamá *realmente* entendiera que teníamos que devolverlo para conseguir algo más. Esto fue Crítico. Recalqué ese hecho. Esto tenía que ser rectificado.

A la mañana siguiente, desenvuelvo una N64 de “Santa”. ¡Imagínese mi sorpresa! Banjo-Kazooie resultó ser un juego enormemente formativo para mí. Informó mis gustos en los juegos que todavía tengo hasta el día de hoy. Fue el primer juego al que gané (es decir, el primer juego en el que obtuve créditos). Sin duda fue el El primer juego que completé al 100%. No tenía idea de que estaba desenvolviendo no solo uno de los mejores juegos jamás creados, sino lo que se convertiría en mi juego favorito absoluto.—MegaMan1138

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