Durante los últimos años, montar un ordenador o actualizar uno existente se ha convertido en una tarea cada vez más costosa. Tras la escasez de semiconductores llegó un nuevo problema: el encarecimiento de la memoria RAM y de los dispositivos de almacenamiento. Lo que inicialmente parecía responder únicamente a factores de mercado ahora ha dado un giro inesperado. Una demanda presentada en Estados Unidos sostiene que detrás de estas subidas podría existir una estrategia coordinada entre algunos de los mayores fabricantes del planeta.

Una demanda colectiva señala a los líderes del mercado de la memoria RAM

El mercado tecnológico atraviesa uno de sus momentos más delicados en lo que respecta al precio de los componentes. La memoria RAM, imprescindible para cualquier ordenador moderno, ha experimentado incrementos constantes durante los dos últimos años y las previsiones apuntan a que la tendencia continuará durante los próximos meses.

En este contexto, tres de las compañías más importantes del sector han pasado a estar en el centro de una batalla judicial. Una demanda colectiva presentada en Estados Unidos acusa a Samsung, SK Hynix y Micron de haber manipulado el mercado mediante una supuesta reducción deliberada de la oferta de memoria DRAM.

La acción legal, impulsada tanto por consumidores como por empresas, sostiene que estas compañías habrían coordinado sus estrategias para limitar el suministro disponible mientras los precios seguían aumentando a nivel mundial. Según los demandantes, esta situación habría provocado que millones de compradores terminaran pagando mucho más por módulos de memoria que, en condiciones normales de competencia, deberían haber mantenido precios considerablemente más bajos.

El momento elegido para la demanda no es casual. Solo durante el último trimestre de 2026 se espera un nuevo incremento cercano al 40 % en el precio de la memoria RAM, una subida que se suma a los fuertes aumentos registrados desde 2025 y que, dependiendo del tipo de producto, ya acumulan incrementos de hasta el 500 % respecto a años anteriores.

Para los demandantes, este fenómeno no responde únicamente a una elevada demanda o al aumento de los costes de fabricación. Su argumento principal es que la escasez habría sido, al menos en parte, consecuencia de decisiones empresariales coordinadas.

La reducción de la memoria DDR3 y DDR4 también forma parte de las acusaciones

Uno de los aspectos más llamativos de la demanda es que no se limita a cuestionar el precio de la memoria más reciente. El documento también asegura que los fabricantes habrían acelerado de forma intencionada el abandono de tecnologías como DDR3 y DDR4.

Según los demandantes, las tres empresas redujeron progresivamente la fabricación de estos estándares tradicionales para concentrar buena parte de sus recursos en memorias HBM, un tipo de memoria de alto rendimiento especialmente demandada por centros de datos, inteligencia artificial y aceleradores gráficos.

Como consecuencia de esta estrategia, la oferta de módulos DDR3 y DDR4 habría disminuido de manera significativa mientras la demanda seguía existiendo. El resultado, siempre según la demanda, habría sido un fuerte incremento del precio de memorias que anteriormente resultaban mucho más asequibles para consumidores y fabricantes de equipos.

Los responsables de la acción judicial sostienen que, en un mercado realmente competitivo, el incremento de precios habría incentivado a otros fabricantes a aumentar la producción de memoria convencional para aprovechar la oportunidad. Sin embargo, afirman que eso nunca ocurrió, alimentando las sospechas de una posible coordinación entre los principales actores del sector.

Este cambio de prioridades también habría beneficiado económicamente a las compañías al concentrar sus inversiones en productos con mayor demanda estratégica dentro del mercado tecnológico actual.

Un historial de investigaciones vuelve a poner el foco sobre la industria

Las acusaciones actuales no aparecen en un vacío. De hecho, la industria de la memoria DRAM ya ha protagonizado investigaciones similares en el pasado.

A mediados de la década de los 2000, Samsung y SK Hynix fueron sancionadas por su participación en un caso relacionado con la fijación de precios de la memoria DRAM. Micron evitó entonces consecuencias económicas tras colaborar con las autoridades durante la investigación.

Años después, entre 2016 y 2018, las autoridades chinas volvieron a investigar el comportamiento de varias compañías del sector por posibles prácticas destinadas a mantener elevados los precios del mercado.

La nueva demanda llega, además, en un momento especialmente favorable para Micron. Hace apenas unos días, la empresa anunció la firma de contratos de suministro con una duración de cinco años que garantizan precios previamente fijados para sus memorias. Este movimiento ha despertado aún más interés alrededor del caso, ya que algunos consideran que consolida unos precios considerablemente superiores a los que existirían en un escenario plenamente competitivo.

Por ahora, las acusaciones deberán ser analizadas por la justicia estadounidense y ninguna de las compañías ha sido declarada responsable. Sin embargo, el proceso judicial podría convertirse en uno de los casos más importantes de los últimos años para la industria tecnológica y, dependiendo de su desenlace, influir tanto en el mercado de la memoria como en el precio que millones de consumidores pagan por actualizar sus equipos.

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