Desde su lanzamiento, The Finals convirtió la destrucción de escenarios en una de sus principales señas de identidad. Muros, techos y edificios completos pueden desaparecer durante una partida, modificando rutas y obligando a improvisar constantemente. Ahora Embark Studios quiere llevar esa filosofía mucho más lejos con una tecnología que permitirá que las estructuras no solo se destruyan, sino que también puedan deformarse dinámicamente.

Los edificios ya no tendrán que derrumbarse por completo

La gran novedad llegará el 20 de octubre con una evolución del sistema de destrucción de The Finals.

Hasta ahora, causar suficiente daño sobre determinadas partes de una estructura podía provocar que paredes, pisos o incluso edificios completos terminaran derrumbándose.

El nuevo sistema introduce una fase intermedia.

Las estructuras podrán doblarse, inclinarse y deformarse parcialmente sin necesidad de desaparecer inmediatamente.

Un piso, por ejemplo, podrá hundirse después de recibir suficiente daño y permanecer en esa posición.

También será posible que determinadas secciones de un edificio queden parcialmente desprendidas y continúen moviéndose antes de terminar de colapsar.

Esto puede parecer únicamente una mejora visual, pero Embark Studios pretende que tenga consecuencias directas sobre las partidas.

Los escombros podrán convertirse en nuevas rutas

Uno de los elementos más interesantes es que la destrucción dejará de ser simplemente una forma de eliminar obstáculos.

Las estructuras deformadas podrán crear situaciones completamente nuevas.

Un piso inclinado podría transformarse accidentalmente en una rampa. Una sección parcialmente derrumbada podría bloquear un acceso que anteriormente estaba abierto. Los restos de un edificio también podrían conectar espacios que originalmente estaban separados.

Eso significa que los jugadores tendrán que interpretar escenarios que pueden cambiar físicamente durante cada enfrentamiento.

El mapa inicial de una partida podría terminar siendo considerablemente diferente minutos después.

Embark también ha mostrado situaciones en las que grandes secciones de edificios permanecen suspendidas después de sufrir daños.

Estas estructuras pueden balancearse y terminar golpeando otras partes del escenario, generando nuevas reacciones en cadena.

Las explosiones tendrán consecuencias mucho más complejas

El nuevo sistema también modifica la manera en la que las explosiones interactúan con los escenarios.

Las ondas expansivas podrán deformar estructuras sin destruirlas necesariamente de inmediato.

Una explosión suficientemente potente podría desplazar o inclinar una sección de un edificio, alterando su estabilidad.

El resultado busca alejarse de los sistemas tradicionales donde los escenarios utilizan únicamente animaciones predeterminadas para representar daños.

En The Finals, la destrucción siempre ha formado parte de la simulación física del mundo.

Esta nueva evolución intenta ampliar precisamente esa filosofía.

En lugar de limitarse a decidir si una estructura permanece intacta o desaparece, el juego podrá mantenerla en diferentes estados intermedios.

Y ahí es donde aparece el potencial estratégico.

Destruir menos podría ser más útil que destruir todo

La actualización puede cambiar incluso la manera en la que los jugadores utilizan las herramientas destructivas.

Hasta ahora, abrir un agujero en una pared o eliminar un piso podía servir para crear una entrada alternativa, atacar desde otro ángulo o impedir que un enemigo mantuviera una posición defensiva.

Con las estructuras deformables aparecen más posibilidades.

Dañar parcialmente un suelo podría modificar su inclinación sin hacerlo desaparecer. Deformar una sección del edificio podría bloquear temporalmente una ruta. Incluso los restos de una estructura podrían utilizarse como cobertura improvisada.

Esto convierte la destrucción en algo potencialmente más táctico.

Ya no siempre será necesario hacer desaparecer una parte del escenario.

En algunas situaciones, dejarla dañada podría resultar todavía más útil.

Embark sigue apostando por la característica que diferencia a The Finals

Cuando The Finals debutó a finales de 2023, su destrucción dinámica se convirtió rápidamente en uno de sus principales argumentos.

Embark Studios está formado por numerosos veteranos de DICE, desarrolladora conocida durante años por los escenarios destructibles de la saga Battlefield.

Pero The Finals llevó esa idea hacia una escala diferente.

La destrucción no funciona únicamente como espectáculo visual: forma parte constante de los enfrentamientos, los desplazamientos y las estrategias utilizadas por los equipos.

La próxima actualización parece continuar exactamente en esa dirección.

En lugar de limitarse a añadir mapas, armas o personajes, Embark está modificando uno de los sistemas tecnológicos fundamentales sobre los que está construido el juego.

Si funciona como muestran las primeras demostraciones, las partidas podrían volverse todavía más impredecibles.

A partir del 20 de octubre, los edificios de The Finals ya no tendrán únicamente dos estados (en pie o destruidos).

Ahora también podrán doblarse, hundirse y convertirse en una parte completamente diferente del campo de batalla.

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