La historia no terminó en la serie.
Solo estaba esperando el momento más caótico para continuar.
Peaky Blinders: The Immortal Man retoma la vida de Tommy Shelby en uno de los períodos más turbulentos del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial. Con un Birmingham golpeado por el conflicto y un mundo al borde del colapso, la película expande el universo criminal y político que convirtió a la saga en un fenómeno global.
El estreno será doble: primero en cines seleccionados el 6 de marzo de 2026 y luego en Netflix el 20 de marzo de 2026.
Más escala.
Más tensión.
Más consecuencias.

Un líder que vuelve del exilio
La trama sitúa a Tommy Shelby regresando del exilio en 1940, cuando Europa arde bajo la guerra y las viejas reglas del poder ya no sirven.
Interpretado nuevamente por Cillian Murphy, el personaje enfrenta una etapa más madura y peligrosa: proteger a su familia mientras lidia con amenazas externas (enemigos políticos, conflictos bélicos y nuevas fuerzas criminales) y traiciones internas que ponen en riesgo el legado de los Shelby.
La guerra no solo transforma el mapa mundial.
También cambia las lealtades.
El Birmingham industrial y devastado se convierte en un tablero donde cada movimiento tiene consecuencias irreversibles.

Nuevas caras, viejos fantasmas
El reparto suma nombres de peso que amplían el alcance del relato:
- Rebecca Ferguson
- Tim Roth
- Barry Keoghan, en un papel que podría estar ligado al linaje Shelby
- Stephen Graham
La película profundiza en el legado familiar, explorando cómo las decisiones del pasado moldean a la nueva generación en un contexto donde sobrevivir exige cruzar límites morales cada vez más difusos.
Del auge criminal al caos global
La historia también funciona como un puente histórico: muestra la evolución del crimen organizado británico desde la era industrial y el período posterior a la Primera Guerra Mundial hasta el estallido del conflicto mundial.
Lo que comenzó como una banda callejera se transforma en una red de poder que debe adaptarse a un mundo dominado por la guerra, la política internacional y los juegos de inteligencia.
La escala crece.
El riesgo también.
Tommy Shelby ya no pelea solo por territorio.
Pelea por su apellido.