¿Por qué, mientras la industria occidental de los videojuegos continúa atravesando una interminable oleada de problemas y despidos, los desarrolladores japoneses y de otros países asiáticos reciben aumentos salariales? La youtuber Alanah Pearce intentó responder a esa pregunta en su último video, y probablemente la explicación no sorprenda demasiado.
Las compañías japonesas no son inmunes a las condiciones del mercado que afectan a la industria de los videojuegos en Occidente. La diferencia está en la forma en que afrontan esas circunstancias, determinada tanto por factores legales como culturales. En el video, Pearce explica que la legislación japonesa hace extremadamente difícil despedir empleados a menos que se cumplan una serie de condiciones.
Para aplicar las reducciones de personal que algunas compañías consideran necesarias sin infringir la legislación, las empresas japonesas pueden recurrir a trabajadores contratados temporalmente, cuyos vínculos laborales son más fáciles de finalizar, o intentar que determinados empleados renuncien retirándoles sus responsabilidades sin despedirlos formalmente.
El video incluye declaraciones de una entrevista que Pearce realizó al exdirectivo de Sony Interactive Entertainment Shuhei Yoshida, quien explicó que los empleados sometidos a este tipo de situación «no reciben tareas y se les anima a buscar trabajo fuera de la compañía». Sin embargo, continúan cobrando su salario. ¿Puedes imaginarlo?
Esto tampoco significa que las compañías japonesas nunca realicen despidos. Simplemente, muchas veces estos se producen en sus divisiones internacionales. En 2024, Nintendo reestructuró su departamento de pruebas de productos y puso fin a las asignaciones de algunos trabajadores temporales. El año pasado, Square Enix despidió a más de 100 empleados de sus oficinas en Reino Unido y Estados Unidos. Sony también ha llevado a cabo varias rondas de despidos durante los últimos dos años.
Sin embargo, una de las principales razones por las que parece que la industria japonesa de los videojuegos atraviesa una situación mucho más favorable es que los efectos de su cultura empresarial pueden observarse fácilmente en la estabilidad y longevidad profesional de numerosos desarrolladores japoneses.
A simple vista, los ejecutivos japoneses de la industria parecen manejar las crisis de manera diferente. Uno de los ejemplos más conocidos es el del entonces presidente de Nintendo, Satoru Iwata, quien redujo su propio salario después de que Nintendo 3DS no cumpliera las expectativas y volvió a hacerlo posteriormente debido a los malos resultados de Wii U.
Mientras numerosos desarrolladores occidentales pierden sus empleos, algunos trabajadores japoneses han recibido aumentos salariales. Nintendo incrementó los salarios de sus empleados un 10 % en 2023. En 2024, Capcom aumentó los salarios promedio de toda la compañía un 5 %, mientras que elevó un 28 % la remuneración inicial para nuevos empleados.
Sin embargo, Pearce señala que esto no ocurre porque Japón sea una especie de paraíso para el desarrollo de videojuegos, sino porque las propias compañías se ven obligadas a tomar estas medidas. La reducción de la población ha provocado que el mercado laboral japonés sea más competitivo para los empleadores que el estadounidense, por lo que las empresas necesitan disputar el talento disponible. En ese contexto, ofrecer mejores salarios constituye un incentivo importante.
También persiste en Japón una cultura empresarial que tradicionalmente ha valorado permanecer durante gran parte de la vida profesional dentro de una misma compañía. En Estados Unidos, ese modelo perdió buena parte de su relevancia con el declive de la industria manufacturera ocurrido hace aproximadamente cuatro o cinco décadas.
La escasez relativa de trabajadores significa que las desarrolladoras japonesas necesitan conservar a sus empleados durante el mayor tiempo posible y, en consecuencia, han estructurado sus modelos empresariales para favorecer la retención. Esto, a su vez, puede generar efectos positivos sobre la rentabilidad de las compañías a largo plazo.
Una de las razones por las que una producción AAA de gran escala como Final Fantasy Revelation puede llegar apenas tres años después de Rebirth es que Square Enix ha conseguido conservar buena parte de su personal. Mantener equipos experimentados puede acelerar el desarrollo y contribuir a crear mejores videojuegos. Mejores productos pueden generar mayores ingresos y, en última instancia, mejores resultados para los accionistas.
Occidente, y particularmente Estados Unidos, mantiene un modelo empresarial mucho más orientado hacia la maximización inmediata de beneficios y hacia la búsqueda de tecnologías capaces de reducir los costos laborales, incluida la inteligencia artificial. Por ello, resulta difícil imaginar que adopte a corto plazo protecciones laborales similares a las existentes en Japón.
Sin embargo, los trabajadores occidentales cuentan con sindicatos que continúan impulsando cambios graduales destinados a mejorar las condiciones laborales y reducir la inestabilidad que durante los últimos años ha convertido a la industria occidental de los videojuegos en un sector marcado por constantes despidos.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.