Un residente de Christchurch, Kim Michael Dozier, llevaba varios años operando una sala recreativa desde su propio garaje. Conocido como el “Kimzone”, este espacio de ocio de carácter local reunía a vecinos, familiares, expertos en pinball e incluso acogía torneos. Sin embargo, también albergaba drogas por un valor de cientos de miles de dólares, entre ellas MDMA, hongos alucinógenos, cocaína y otras sustancias. El año pasado, la policía arrestó a Dozier tras descubrir que distribuía drogas desde su sala de juegos. Además de una condena de prisión, las autoridades han comenzado a confiscar su colección de máquinas de pinball.

Según informa The New Zealand Herald, la vivienda de Dozier fue registrada por la policía el pasado mes de mayo, cuando se encontraron diversos alijos de narcóticos repartidos por la casa, algunos incluso ocultos dentro de las propias máquinas de pinball. Mientras cumple una condena de cuatro años, las autoridades han incautado también estas máquinas en virtud de la Ley de Recuperación de Activos Procedentes de Actividades Delictivas, con el objetivo de venderlas posteriormente a nuevos propietarios.

El valor total de las drogas incautadas ronda los 125.000 dólares, aunque, irónicamente, se estima que la colección de pinball tiene un valor aún mayor. El conjunto, compuesto por 13 máquinas, se encontraba en un garaje decorado de forma llamativa y conocido como el Kimzone. Entre ellas había modelos recientes de Stern, como Jaws y Godzilla, así como máquinas clásicas de Williams. El juez acusó a Dozier de utilizar esta sala recreativa como tapadera para el tráfico de drogas desde su propio domicilio.

“Dirigía una operación relativamente sofisticada para sostener su estilo de vida y traficar con drogas”, declaró el juez Stephen O’Driscoll, “especialmente en las etapas más avanzadas, cuando se encontraba desempleado”.

Aunque hoy en día los locales de pinball y los llamados barcades presentan una imagen más refinada, un jugador con mayor conocimiento histórico recordará que Dozier no hacía sino seguir una tradición. En su época dorada, las salas recreativas oscuras y ruidosas eran conocidas por servir como puntos de distribución de drogas, espacios concurridos por numerosos jóvenes en constante tránsito. De hecho, la célebre visión ciberpunk de William Gibson se inspiró en estos entornos, una mezcla de espacios virtuales, manipulación electrónica y experiencias sensoriales intensas.

A pesar de que la confiscación de las máquinas podría parecer excesiva, sumada a una condena de varios años de prisión, el abogado de Dozier ha señalado que su cliente ha aceptado tanto la incautación como la venta de su colección. Además, su arresto no ha afectado significativamente a su reputación dentro de la comunidad local de pinball, donde aún figura como el trigésimo mejor jugador del país.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

You May Also Like