Desde que Steam Machine llegó al mercado, una de las preguntas más repetidas entre los jugadores ha sido si su elevado precio sería solo temporal. La experiencia con Steam Deck hacía pensar que Valve podría ajustar el coste del dispositivo con el tiempo, pero la realidad parece mucho más compleja. La compañía ha explicado ahora qué está frenando esa posibilidad y por qué no espera que la situación cambie en un futuro cercano.

Valve quería un hardware más accesible, pero el mercado tiene otros planes

Cuando Valve presentó Steam Machine, muchos aficionados imaginaron una estrategia similar a la utilizada con Steam Deck. La compañía ya había demostrado en el pasado que estaba dispuesta a reducir sus márgenes para facilitar el acceso a su hardware y ampliar la base de usuarios de Steam.

Sin embargo, el lanzamiento del nuevo dispositivo sorprendió por su precio. La versión equipada con 512 GB de almacenamiento llegó al mercado superando los mil euros, una cifra muy superior a la que buena parte de la comunidad esperaba para un equipo pensado como puente entre el PC tradicional y la experiencia de una consola.

Desde el primer momento, Valve explicó que el encarecimiento no respondía a una decisión comercial, sino al fuerte aumento del coste de los componentes necesarios para fabricar el dispositivo. La memoria RAM y las unidades SSD se han convertido en dos de los elementos más caros de producir, afectando no solo a Steam Machine, sino también a prácticamente toda la industria tecnológica.

Ahora, en una entrevista concedida a Digital Foundry, varios responsables del proyecto han vuelto a abordar esta cuestión. Pierre-Loup Griffais aseguró que mantener un precio elevado nunca ha formado parte de los planes de Valve.

Según explicó, el objetivo de la compañía siempre ha sido conseguir que el mayor número posible de jugadores pueda acceder al dispositivo. Cuanto menor sea el precio, más usuarios podrán disfrutar de su biblioteca de Steam desde el salón de casa, pero la realidad económica actual impide alcanzar ese objetivo.

El verdadero problema está en la memoria y el almacenamiento

Aunque muchos usuarios esperaban una rebaja con el paso de los meses, Valve reconoce que actualmente existen factores que escapan completamente a su control.

Yazan Aldehayyat, también integrante del equipo de Steam Machine, explicó que la evolución del precio depende casi exclusivamente del mercado internacional de componentes. La memoria RAM y los discos SSD siguen registrando costes muy elevados incluso para grandes fabricantes como Valve, lo que dificulta cualquier reducción significativa del precio final.

La situación tampoco parece tener una solución inmediata. Diversos fabricantes de memorias han adoptado estrategias destinadas a mantener unos precios elevados durante varios años, limitando la oferta y firmando contratos de suministro a largo plazo que estabilizan el mercado en niveles muy superiores a los de hace apenas unos años.

Este contexto afecta igualmente al resto del sector tecnológico. Ordenadores, portátiles, consolas y otros dispositivos electrónicos continúan soportando un incremento de costes que termina trasladándose al consumidor.

Valve no quiere crear falsas expectativas sobre una futura rebaja

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© YouTube / ETA PRIME

Durante la entrevista, Aldehayyat también quiso mostrarse prudente respecto al futuro del dispositivo. Aunque reconoció que a Valve le gustaría reducir el precio para llegar a un público mucho más amplio, dejó claro que no sería responsable prometer algo que actualmente no pueden garantizar.

Las previsiones internas tampoco invitan al optimismo. Según explicó, resulta muy difícil anticipar cuándo podrían normalizarse los precios de los componentes, y la compañía considera poco probable que eso ocurra en el corto plazo.

Por ese motivo, quienes esperaban una rebaja importante de Steam Machine podrían tener que armarse de paciencia. Todo apunta a que el coste del hardware seguirá condicionado por un mercado que continúa atravesando una etapa de enorme volatilidad.

Mientras tanto, Valve mantiene su apuesta por un dispositivo que pretende acercar la experiencia completa de Steam al televisor sin renunciar a las posibilidades del PC. El problema es que ese objetivo depende hoy menos de la estrategia comercial de la empresa que de una cadena de suministro global que sigue lejos de recuperar la estabilidad.

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