Durante años, los juegos de supervivencia han seguido una fórmula muy similar: recolectar materiales, fabricar herramientas y utilizar cualquier criatura como un recurso más. Sin embargo, una nueva propuesta busca darle un giro completo a esa idea. Su apuesta no gira alrededor de la explotación del entorno, sino de la convivencia, la exploración y la construcción de relaciones con los habitantes de un mundo desconocido que promete ofrecer una experiencia muy distinta a lo habitual.

Un enorme mundo abierto donde las criaturas son mucho más que simples aliados

Magnus Games Studio y Shueisha Games presentaron oficialmente Wild Wild Eden, un RPG de supervivencia en mundo abierto que llegará a PC mediante acceso anticipado durante el primer trimestre de 2027. Desde sus primeras imágenes quedó claro que el proyecto pretende diferenciarse de otras producciones del género apostando por una filosofía completamente distinta.

La aventura sitúa al jugador al frente de una tribu de supervivientes que abandona su planeta después de una catástrofe y encuentra refugio en un territorio completamente desconocido. Allí comenzará una nueva vida rodeado de criaturas que no actuarán únicamente como enemigos o herramientas de trabajo, sino como miembros activos de la comunidad.

Cada monstruo contará con comportamientos propios, necesidades específicas y distintas formas de colaborar con el desarrollo del asentamiento. La intención de los desarrolladores es que el jugador establezca vínculos con ellos, aprenda a cuidarlos y los convierta en parte esencial de su aventura.

El propio mundo también juega un papel protagonista. Bosques, océanos, islas flotantes, montañas y antiguas ruinas servirán como escenario para una exploración constante que premiará la curiosidad y el descubrimiento. Todo ello estará acompañado por una dirección artística inspirada en el anime, con un estilo visual colorido que busca transmitir una sensación de aventura y descubrimiento en lugar de centrarse únicamente en el peligro.

El resultado es una propuesta que intenta alejarse de la supervivencia tradicional para ofrecer una experiencia donde la construcción de una comunidad tenga tanta importancia como la propia exploración.

La crianza y la genética convierten cada partida en una experiencia diferente

Uno de los aspectos más originales del proyecto será su sistema de crianza de criaturas. En lugar de limitarse a capturarlas o utilizarlas para combatir, los jugadores podrán alimentarlas, domesticarlas y hacer que formen parte del crecimiento de la tribu.

Cada especie desempeñará funciones distintas dentro del asentamiento. Algunas ayudarán con las tareas agrícolas, otras facilitarán el transporte de materiales y varias estarán preparadas para colaborar durante las expediciones por el mundo abierto.

El sistema va un paso más allá gracias a una mecánica basada en la herencia genética. Será posible cruzar diferentes criaturas para obtener descendientes con rasgos únicos, colores poco habituales y habilidades especiales, ampliando enormemente las posibilidades de personalización conforme avance la partida.

La construcción también tendrá un papel fundamental. Los jugadores dispondrán de herramientas para levantar asentamientos prácticamente en cualquier rincón del mapa, ya sea junto a una cascada, sobre una montaña o en medio de paisajes mucho más extremos. La libertad creativa pretende convertirse en uno de los pilares de la experiencia.

Mientras tanto, la exploración permitirá descubrir nuevas especies, materiales y secretos repartidos por todo el escenario. Cada expedición abrirá nuevas posibilidades para mejorar la comunidad y seguir ampliando tanto el asentamiento como las opciones de supervivencia.

Con esta combinación de exploración, gestión y progresión, el juego busca ofrecer una experiencia capaz de mantenerse fresca durante muchas horas gracias a la enorme variedad de situaciones que pueden surgir.

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El cooperativo quiere convertir la construcción de una comunidad en el verdadero objetivo

El componente multijugador también tendrá un peso importante dentro de la propuesta. Los jugadores podrán colaborar para desarrollar un mismo asentamiento, repartirse responsabilidades y especializarse en diferentes actividades según las necesidades del grupo.

Mientras unos podrán dedicarse a la crianza de criaturas, otros podrán centrarse en la construcción, la exploración o la obtención de recursos necesarios para continuar expandiendo la comunidad. Esa división de tareas pretende reforzar la sensación de que cada integrante aporta algo diferente al crecimiento colectivo.

Los desarrolladores también explicaron que las criaturas fueron diseñadas con especial atención a sus animaciones y comportamientos para que reaccionen de manera natural al entorno y a las acciones del jugador. El objetivo es que la convivencia genere momentos espontáneos y haga que los monstruos transmitan personalidad propia más allá de su utilidad durante la aventura.

Antes de su lanzamiento definitivo, el acceso anticipado servirá para seguir ampliando contenidos y perfeccionar muchas de sus mecánicas a partir de las opiniones de la comunidad. El estudio espera utilizar ese periodo para equilibrar la progresión, mejorar las funciones cooperativas y seguir desarrollando las posibilidades que ofrece el sistema de crianza.

Aunque todavía quedan detalles por conocer, como el precio definitivo o el número máximo de jugadores, la propuesta ya apunta a convertirse en una alternativa diferente dentro del género. En un mercado donde la supervivencia suele estar dominada por el combate y la gestión de recursos, esta aventura apuesta por convertir la convivencia, la cooperación y la construcción de relaciones en el auténtico centro de la experiencia.

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