El menú de Inicio es, para muchos, la «puerta de entrada» a Windows, pero desde 2021 esa puerta se sentía algo pesada. La decisión original de Microsoft de construir partes críticas de la interfaz utilizando tecnologías web (como React) permitió actualizaciones rápidas, pero a cambio de una latencia que los usuarios más exigentes no tardaron en notar. En un giro hacia la eficiencia, Microsoft ha confirmado que está reconstruyendo esta pieza central utilizando WinUI 3, su marco de interfaz nativo más moderno.
Este movimiento no es solo un cambio bajo el capó; es una respuesta directa a la frustración acumulada. El proyecto, conocido internamente como parte de la iniciativa «Windows K2» para este 2026, busca eliminar la fricción, los retrasos al escribir y la sensación de que el sistema operativo «decide» por el usuario cómo debe verse su espacio de trabajo.
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— Pirat_Nation 🔴 (@Pirat_Nation) April 19, 2026
Velocidad nativa: el fin del «lag» al buscar
La principal ventaja de migrar a WinUI 3 es la respuesta instantánea. Al eliminar las capas web que consumían recursos en segundo plano, el menú de Inicio podrá desplegarse con fluidez incluso cuando el procesador esté bajo una carga intensa (como durante una renderización de vídeo o una partida de videojuegos).
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Búsqueda inmediata: Se acabó el fenómeno del «tecleo fantasma», donde las primeras letras de una búsqueda no aparecían porque el sistema aún estaba cargando. La búsqueda ahora promete ser en tiempo real.
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Menos consumo de memoria: Al ser código nativo, la integración con el núcleo de Windows es mucho más eficiente, liberando RAM para las aplicaciones que realmente importan.
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Latencia cero: La transición entre las recomendaciones, los pines y la lista de aplicaciones será, por fin, instantánea.
Moduraridad total: tú decides qué se queda
Más allá de la velocidad, el rediseño trae consigo la modularidad. Hasta ahora, secciones como «Recomendados» ocupaban un espacio valioso aunque el usuario las vaciara. Con la nueva actualización, el menú de Inicio se vuelve elástico y configurable:
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Redimensionado libre: Podrás arrastrar los bordes del menú para hacerlo tan compacto o tan grande como desees, ajustándose a pantallas ultra-panorámicas o a configuraciones minimalistas por igual.
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Interruptores de sección: ¿No usas la lista de «Todas las aplicaciones»? Ocúltala. ¿Odias las recomendaciones basadas en IA? Desactiva la sección por completo y deja que el panel de «Anclados» ocupe todo el espacio.
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Layout persistente: El sistema recordará exactamente cómo configuraste cada vista, permitiendo que el menú de Inicio se adapte a tu flujo de trabajo y no al revés.
Este cambio marca un hito en la filosofía de Microsoft para 2026: volver a los orígenes donde la personalización y la estabilidad eran la prioridad. Si bien la estética seguirá siendo fiel al lenguaje visual de Windows 11, la experiencia de uso se sentirá como un sistema operativo completamente nuevo, ligero y, sobre todo, respetuoso con el tiempo del usuario.