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CONTROL Resonant transforma Manhattan en una pesadilla jugable y revela por fin su demoledor gameplay

La nueva entrega del universo paranormal de Remedy mostró sus primeras secuencias extensas de juego y dejó claro que la escala será muy distinta. Un Manhattan distorsionado, combates más salvajes y un protagonista inesperado marcan el rumbo de esta secuela.

Hay secuelas que buscan repetir la fórmula y otras que intentan romperla desde el primer minuto. Durante el más reciente State of Play, una de las sorpresas fue volver a ese universo donde la realidad se dobla como papel mojado. Pero esta vez, el foco no está donde muchos esperaban. Lo que se mostró no solo amplía el mundo conocido: lo deforma hasta convertirlo en algo mucho más ambicioso y extraño.

Un Manhattan que ya no obedece a la física

El nuevo avance de CONTROL Resonant dejó claro que la acción abandona los pasillos cerrados para expandirse hacia un escenario urbano irreconocible. La llamada Zona de Incursión Oeste en Manhattan aparece como un territorio devastado por fuerzas que alteran la gravedad, el espacio y la percepción.

El gameplay, ejecutado en PlayStation 5 Pro, presenta a Dylan Faden desplazándose por entornos donde las calles se pliegan verticalmente y los edificios parecen flotar en ángulos imposibles. Las llamadas Anomalías de Gravedad cambian por completo la orientación del jugador, obligándolo a adaptarse a escenarios donde arriba y abajo dejan de tener sentido.

Lejos de limitarse a combates lineales, el diseño apuesta por áreas amplias y diferenciadas. Hay actividades secundarias, encuentros ocultos y espacios opcionales que invitan a explorar más allá de la misión principal. La ciudad ya no es un simple telón de fondo: se convierte en un organismo vivo, hostil y en constante mutación.

En ese contexto aparece una nueva amenaza: los Resonants. Son entidades surgidas de individuos poderosos corrompidos por la misma fuerza cósmica que desgarra la realidad. Funcionan como jefes principales y, al derrotarlos, permiten ampliar el repertorio sobrenatural de Dylan.

La propuesta apunta a un mundo más abierto, pero sin abandonar la identidad inquietante que convirtió a la saga original en un referente del thriller paranormal interactivo.

Dylan Faden y el arma que cambia las reglas del combate

El cambio más llamativo no es solo el escenario, sino el protagonista. Tras años bajo custodia de la Oficina Federal de Control, Dylan Faden es enviado al frente de una crisis que supera todo lo conocido. La misión: contener una entidad cósmica que está alterando los fundamentos mismos de la realidad.

Su principal herramienta es el Aberrant, un arma cuerpo a cuerpo sobrenatural capaz de transformarse en distintas configuraciones. En cuestión de segundos puede pasar de un martillo devastador a un par de espadas ágiles, adaptándose al estilo de cada jugador. Esta versatilidad redefine el combate, que se siente más físico, directo y agresivo.

A medida que avanza la historia, se desbloquean nuevas formas del arma, habilidades elementales y talentos que moldean el desarrollo del personaje. El sistema de progresión promete decisiones que influyen en cómo se manifiestan los poderes, añadiendo un componente estratégico que va más allá de presionar botones.

Narrativamente, el viaje de Dylan no es solo externo. También busca comprender su identidad y encontrar a su hermana, Jesse Faden, actual directora de la FBC. La crisis ha superado los límites de la Casa Más Antigua y ahora amenaza con extenderse sin control.

Según el director creativo Mikael Kasurinen, la intención es ofrecer una experiencia accesible para nuevos jugadores, pero con suficiente profundidad para quienes conocen el universo previo. La ambición es clara: ampliar la escala sin perder la esencia inquietante.

CONTROL Resonant
© CONTROL Resonant

Una secuela que quiere ir más lejos que nunca

CONTROL Resonant tiene previsto su lanzamiento en 2026 para PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC y Mac. Remedy Entertainment publicará el título, con Annapurna Pictures como socio estratégico en la financiación y coproducción.

La apuesta no es menor. Se trata de expandir un universo que ya contaba con una base sólida, llevándolo hacia escenarios más abiertos y conflictos de mayor magnitud. Manhattan funciona como laboratorio narrativo donde convergen los Hiss, organismos invasores como el moho y nuevas amenazas aún por revelar.

El avance también deja entrever incursiones en un plano metafísico que refleja la psique atormentada de Dylan. No se trata solo de explorar una ciudad deformada, sino de adentrarse en espacios que simbolizan su conflicto interno.

La combinación de exploración expansiva, combate cuerpo a cuerpo transformable y decisiones que moldean habilidades sugiere una experiencia más personal y menos encorsetada. El entorno deja de ser un simple escenario para convertirse en arma y obstáculo al mismo tiempo.

Si el primer título sorprendió por su atmósfera opresiva y su narrativa críptica, esta secuela parece decidida a multiplicar esa sensación, pero a cielo abierto. Y lo visto hasta ahora indica que Manhattan no será el único lugar donde la realidad empiece a romperse.

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