En un mundo donde el crimen parece imposible de erradicar, esta película propone una solución tan radical como inquietante. Los últimos días del crimen estadounidense lleva esa idea al extremo con una historia de acción, tensión y decisiones al límite.
Porque cuando el delito tiene fecha de vencimiento…
Todo cambia.
Un experimento que lo transforma todo
La historia se sitúa en un futuro cercano, donde el gobierno implementa una medida sin precedentes: emitir una señal que altera la mente humana para impedir cualquier acto ilegal.
No hay castigos.
No hay persecuciones.
Simplemente, el crimen deja de ser una opción.
Pero antes de que ese sistema entre en funcionamiento, queda una última oportunidad.

El golpe antes del final
Un grupo de criminales decide aprovechar ese margen de tiempo para ejecutar un plan ambicioso: un último gran robo.
El objetivo no es solo el dinero.
Es hacer historia.
Y hacerlo justo antes de que el mundo cambie para siempre.
Personajes al límite
La película sigue a Graham Bricke, interpretado por Édgar Ramírez, un hombre marcado por su pasado que ve en este golpe una oportunidad única.
Junto a él están:
Kevin Cash (Michael Pitt)
Shelby Dupree (Anna Brewster)
Tres personajes con motivaciones distintas, pero unidos por una misma cuenta regresiva.

Acción con una idea provocadora
Dirigida por Olivier Megaton y basada en la novela gráfica de Rick Remender, la película combina secuencias de acción con una premisa que invita a reflexionar.
¿Qué significa eliminar el crimen?
¿A qué costo?
¿Y quién decide dónde está el límite?

Un mundo sin delitos… ¿o sin libertad?
Más allá de la acción, el film plantea una pregunta incómoda: si se elimina la capacidad de elegir entre el bien y el mal, ¿qué queda de la libertad individual?
Ese conflicto atraviesa toda la historia, convirtiendo la película en algo más que un simple thriller.
Es una carrera contra el tiempo.
Y también contra un sistema que lo cambia todo.
Opción interesante para quienes buscan una historia distinta dentro del género de acción y crimen.
Una donde el enemigo no es solo la ley.
Sino el futuro mismo.