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El jefe de Level-5 quiere que dejemos de demonizar a la IA generativa

Tras viralizarse una entrevista en la que se aseguraba que la IA escribía gran parte del código de Level-5, su CEO Akihiro Hino salió a aclarar el contexto y a defender el uso responsable de la inteligencia artificial. Para él, demonizar la IA puede frenar la evolución creativa y técnica de los videojuegos.

Durante unos días, dio la sensación de que Level-5 se había convertido en el nuevo villano del eterno debate sobre la inteligencia artificial en los videojuegos. Una frase sacada de contexto —atribuida a su presidente y CEO, Akihiro Hino, donde supuestamente afirmaba que la IA escribía el 80% o más del código del estudio— empezó a circular sin freno en redes sociales. El resultado: alarma, indignación y otra ronda de miedo a la automatización total.

Ahora, Hino salió a poner paños fríos. Y no solo para aclarar lo que realmente quiso decir, sino también para defender el uso de la IA generativa y advertir que convertirla en el enemigo público número uno puede frenar la evolución de toda la industria.

Qué pasó realmente con ese “80% de código”

El 26 de diciembre, Hino publicó un extenso mensaje respondiendo al “ruido” generado en torno a la IA y a la viralización de aquella entrevista. El contexto no es menor: el tema explotó justo después de que Clair Obscur perdiera un premio por su uso de esta tecnología, lo que volvió a tensar una discusión que ya venía cargada.

Según explica Hino, Level-5 —responsable de sagas como Professor Layton y Ni no Kuni— no ha reemplazado a sus programadores por máquinas ni está desarrollando juegos enteros con IA. La famosa cifra del 80–90 % se refería a un caso muy concreto: un título aún no anunciado, con temática centrada en la inteligencia artificial, en el que un programador decidió deliberadamente dejar que la IA se encargara de gran parte del código como experimento.

Ese ejemplo, dice Hino, se usó para ilustrar un posible futuro, no para describir cómo funciona hoy el estudio. Pero en redes, el matiz desapareció.

De hecho, Hino admite algo interesante: si realmente existiera un estudio capaz de crear juegos comerciales con ese nivel de código generado por IA, sería algo impresionante y revolucionario. Tan impresionante que estaría siendo observado de cerca por toda la comunidad tecnológica. “Todavía no estamos ahí”, reconoce.

Por qué Hino cree que la reacción se pasó de rosca

Más allá de la aclaración, el mensaje de Hino va a un punto más profundo: la tendencia a tratar a la IA generativa como si fuera sinónimo directo de plagio. Para él, ese enfoque es simplista y peligroso.

Su comparación es directa. Un cuchillo puede servir para cocinar o para herir. Una computadora puede crear videojuegos o facilitar delitos informáticos. La IA, sostiene, no es diferente. Puede producir contenido plagiado si se usa mal, pero también puede ampliar las posibilidades creativas si se utiliza con criterio y responsabilidad.

Aquí aparece su visión más ambiciosa. Hino cree que la IA puede ahorrar tiempos de desarrollo de formas que hoy parecen impensables, y que eso podría cambiar una de las reglas más frustrantes del sector: los ciclos interminables de producción. En lugar de esperar entre cinco y diez años por un AAA, imagina un escenario en el que esos juegos puedan llegar cada dos años sin sacrificar ambición.

El miedo que atraviesa toda la discusión

Nada de esto ocurre en el vacío. La industria del videojuego atraviesa una etapa marcada por despidos, cierres de estudios y agotamiento creativo. En ese contexto, cualquier mención a la IA suena automáticamente a amenaza.

Hino no ignora ese temor, pero advierte sobre otro riesgo: que se instale la idea de que “usar IA es algo malo” sin matices. Para él, eso no protegería a los creadores, sino que podría frenar la innovación y limitar nuevas formas de contar historias o construir mundos.

Su cierre es menos técnico y más personal. Dice que quiere vivir lo suficiente para jugar —y crear— videojuegos que se sientan verdaderamente soñados, que vayan más allá de los estándares actuales del AAA y no se queden atrapados en fórmulas repetidas.

La discusión sobre la IA en los videojuegos, queda claro, no es solo sobre código. Es sobre trabajo creativo, confianza, autoría y quién decide cómo será el futuro del medio. Y esa pelea recién empieza.

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