Alan Ritchson parece haber encontrado el lugar perfecto para sus películas de acción: el streaming.

El actor se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del género gracias al éxito de Reacher en Prime Video y posteriormente volvió a demostrar su popularidad entre el público digital con producciones como War Machine.

Su última película parecía destinada a tener una historia diferente.

Motor City, un thriller de acción y venganza de 103 minutos, llegó a los cines en julio, pero pasó prácticamente desapercibida. Según cifras de Box Office Mojo, su recorrido comercial terminó con apenas 3 millones de dólares recaudados.

Un resultado bastante modesto que podría haber marcado rápidamente el final de la película.

Entonces llegó el lanzamiento digital.

Desde el 26 de agosto, Motor City comenzó una segunda vida y en cuestión de días consiguió entrar entre las producciones más compradas tanto en Prime Video como en Apple TV.

Motor City pasó de recaudar 3 millones a convertirse en un éxito digital

Los primeros datos muestran una diferencia considerable respecto de su comportamiento en las salas.

Pocos días después de estrenarse digitalmente, ‘Motor City’ alcanzó el puesto número 9 entre las compras de Prime Video y el número 4 en Apple TV.

El fenómeno resulta especialmente interesante teniendo en cuenta la trayectoria reciente de Ritchson.

Su interpretación de Jack Reacher terminó convirtiéndolo en una figura particularmente popular entre los seguidores del cine y las series de acción. Motor City aprovecha precisamente esa imagen, pero intenta llevarla hacia un extremo diferente.

Ritchson interpreta a John Miller, un trabajador de Detroit cuya vida cambia después de enamorarse de la mujer equivocada.

Ambientada durante los años 70, la historia comienza cuando Miller se relaciona con la pareja de un poderoso criminal y termina siendo enviado a prisión por un delito que no cometió.

Cuando finalmente recupera su libertad años después, su objetivo es bastante sencillo.

Venganza.

La película construye prácticamente toda su identidad alrededor de esa idea y toma una decisión narrativa particularmente llamativa: reducir los diálogos al mínimo.

Según uno de sus protagonistas, toda la película tendría apenas “cinco líneas de diálogo”.

Una película donde Alan Ritchson casi no necesita hablar

En lugar de utilizar largas conversaciones para explicar las motivaciones de Miller, Motor City intenta contar su historia mediante imágenes, comportamiento y, especialmente, acción.

La propuesta inevitablemente recuerda a películas como John Wick o Mad Max: Fury Road, donde buena parte de la construcción del mundo y de sus personajes ocurre sin necesidad de detener constantemente la historia para explicar lo que está sucediendo.

Aquí, las armas, peleas y una banda sonora cargada de rock funcionan como principal lenguaje.

El director Potsy Ponciroli, responsable anteriormente de Old Henry y Greedy People, también señaló una secuencia que considera fundamental: una pelea dentro de un ascensor.

Según explicó, durante la premiere pudo sentirse cómo prácticamente toda la sala se tensaba cuando comenzaba la escena.

El equipo detrás de la película también tiene experiencia considerable dentro del género. El guion pertenece a Chad St. John, quien anteriormente trabajó en producciones como London Has Fallen y Peppermint.

Ritchson tampoco está solo.

El reparto incluye a Shailene Woodley, Pablo Schreiber, Ben Foster y Ben McKenzie, además de una aparición especial de Jack White, integrante de The White Stripes.

Las críticas están divididas, pero el público digital parece interesado

El éxito que está consiguiendo Motor City en formato digital no significa que haya convencido completamente a la crítica.

Actualmente, la película mantiene un 63 % de aprobación en Rotten Tomatoes, una recepción considerablemente más moderada que sus primeros resultados entre los usuarios de las plataformas digitales.

Una de las características que más discusión ha generado es precisamente su ausencia de diálogos.

Para algunos espectadores, una película de 103 minutos construida casi exclusivamente mediante acción puede resultar limitada. Para otros, esa decisión representa uno de sus principales atractivos.

El crítico Terry Terrones destacó precisamente este aspecto, argumentando que Motor City no intenta confundir deliberadamente al espectador, sino pedirle que participe activamente interpretando lo que muestran las imágenes.

Es una filosofía que algunos de los títulos de acción más importantes de los últimos años han utilizado con éxito.

En John Wick, por ejemplo, buena parte de la reputación del protagonista se comprende observando cómo reaccionan los demás cuando descubren quién es. Mad Max: Fury Road, por su parte, construye buena parte de su extraño universo mediante comportamientos, vestuario y rituales sin detenerse constantemente a explicar sus reglas.

Motor City intenta trasladar esa filosofía a una historia mucho más pequeña: un hombre que sale de prisión dispuesto a destruir a quienes le arrebataron su vida.

Su paso por las salas no consiguió generar demasiado interés, pero el formato digital parece estar cambiando rápidamente la conversación.

La película está disponible mediante alquiler y compra digital en plataformas como Prime Video, Apple TV y Fandango.

Quizás Motor City nunca necesitó convertirse en un fenómeno cinematográfico.

Con Alan Ritchson interpretando nuevamente a un hombre enorme, silencioso y extremadamente peligroso, su público natural podría haber estado todo este tiempo esperando en casa.

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