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Hackers regalaron dinero infinito en Rainbow Six Siege. Ubisoft cerró el juego, los jugadores entraron en pánico y nadie sabía qué estaba pasando

Durante el fin de semana, Rainbow Six Siege se convirtió en un experimento social involuntario. De repente, miles de jugadores despertaron con miles de millones en créditos, skins ultra raras, Alpha Packs apareciendo como por arte de magia y Renown repartido sin control. Otros, en cambio, vieron cómo todo su dinero desaparecía. Horas después, Ubisoft apagó el juego y su marketplace. Y entonces llegó lo peor: el silencio.

El sábado, Ubisoft publicó un mensaje breve en la cuenta oficial de Rainbow Six Siege en X: estaban “al tanto de un incidente” y trabajando en una solución. Poco después, confirmaron que Siege y el Marketplace se cerraban de forma intencional mientras el equipo investigaba.

Para entonces, el daño ya estaba hecho. El ataque —aparentemente dirigido a los servidores del juego— había provocado una situación absurda:

  • Créditos premium cayendo en cuentas al azar
  • Skins extremadamente raras apareciendo en inventarios
  • Alpha Packs acumulándose sin explicación
  • Y, en el extremo opuesto, jugadores con sus balances completamente borrados

Nadie entendía nada. Y Ubisoft no decía casi nada.

Cinco horas de silencio y rumores fuera de control

Tras el cierre, pasaron cinco horas sin comunicación oficial. En ese vacío informativo, la comunidad hizo lo que siempre hace: especular. En Reddit, X y Discord comenzaron a circular rumores cada vez más graves, incluyendo que el hack era una tapadera para robar todo el código fuente de Ubisoft (no hay ninguna prueba de eso) o que cualquiera que gastara el dinero “regalado” sería baneado.

Este último rumor explotó por una razón muy concreta: antes del apagón, el ticker de baneos del juego empezó a spamear mensajes anunciando cantidades enormes de jugadores expulsados. Ver tu pantalla llena de “bans” mientras te llegan millones de créditos no es precisamente tranquilizador.

Ubisoft aclara… y quita la Navidad

Cuando Ubisoft volvió a hablar, lo hizo para desmentir los baneos.
“Nadie será baneado por gastar créditos recibidos”, afirmaron, aclarando que “los mensajes vistos no fueron activados por nosotros”.

Pero la alegría duró poco. En el mismo mensaje añadieron lo inevitable: se estaba ejecutando un rollback completo de todas las transacciones realizadas desde las 11:00 UTC del sábado. Es decir, todo lo que habías ganado —legal o ilegalmente— iba a desaparecer.

Otras 21 horas de silencio (otra vez)

Con el juego aún offline, Ubisoft volvió a desaparecer. Esta vez, durante 21 horas. Para una comunidad que ya estaba nerviosa, fue gasolina sobre el fuego. No hacía falta una solución inmediata; hacía falta comunicación básica. Incluso un “seguimos trabajando en ello” habría evitado buena parte del pánico.

Finalmente, el domingo al mediodía, llegó un comunicado más largo: Rainbow Six Siege estaba siendo restaurado a su estado previo al hack, seguido de “pruebas exhaustivas de control de calidad” para garantizar la integridad de las cuentas.

El regreso… con letra chica

Siete horas después, Ubisoft inició una reapertura gradual. Primero, algunos jugadores. Luego, el resto. El estado del juego quedó fijado en la madrugada del sábado, antes del ataque.

El resultado final fue claro:

  • Todas las compras realizadas durante el caos fueron revertidas
  • Todos los ítems “regalados” desaparecieron
  • Y Ubisoft avisó de que un pequeño porcentaje de jugadores podría perder temporalmente acceso a objetos legítimos, mientras continúan las correcciones durante las próximas dos semanas

El Marketplace, por su parte, sigue cerrado “mientras continúan las investigaciones”.

No es la primera vez en 2025

Este no ha sido un año tranquilo para Rainbow Six Siege. En junio, otro fallo relacionado con tarjetas prepago ya había provocado una inflación masiva de moneda premium, costándole dinero real a Ubisoft. Este nuevo incidente, en pleno periodo navideño, podría tener un impacto similar.

Dicho eso, hay que reconocer algo: arreglar un desastre de este tamaño en menos de 48 horas no es trivial. El problema no fue tanto la velocidad técnica como la gestión del silencio.

El problema de fondo sigue ahí

Más allá del caos puntual, queda una pregunta incómoda:
¿cómo fue posible un ataque de este calibre en primer lugar?

Ubisoft no ha confirmado si datos de cuentas fueron accedidos o robados. Tampoco ha explicado qué vulnerabilidad permitió el ataque, ni si existe riesgo de que vuelva a ocurrir. Por ahora, lo único prudente para los jugadores es cambiar contraseñas y cruzar los dedos.

Rainbow Six Siege volvió a estar online. El dinero infinito se evaporó. El pánico bajó. Pero la confianza, una vez más, quedó tocada. Y en juegos como este, eso cuesta mucho más que cualquier cantidad de créditos.

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