En una industria cada vez más marcada por enormes presupuestos, juegos como servicio y proyectos diseñados para mantener al jugador conectado durante años, un grupo de veteranos de Arkane ha decidido mirar en la dirección contraria.

Harvey Smith, cocreador y codirector creativo de Dishonored y diseñador jefe del primer Deus Ex, ha fundado un nuevo estudio junto a Ben Horne y otros antiguos desarrolladores de Arkane, incluyendo a Ricardo Bare.

Su nombre es Black Pony Immersive y su objetivo prácticamente podría resumirse utilizando dos juegos: Deus Ex y Dishonored.

El estudio quiere recuperar los immersive sims para un jugador, con experiencias narrativas en primera persona donde explorar escenarios, comprender sus sistemas y encontrar soluciones propias sea más importante que seguir un único camino establecido por los desarrolladores.

“Piensa en Deus Ex, piensa en Dishonored: eso es lo que estamos haciendo”, explicó Smith al definir la filosofía detrás de esta nueva etapa.

Y después de lo ocurrido con Redfall y Arkane Austin, esa elección parece estar lejos de ser casual.

Black Pony Immersive reúne a 26 desarrolladores con experiencia en Dishonored, Prey y Deus Ex

Aunque su presentación pública es reciente, Black Pony lleva aproximadamente un año trabajando discretamente y ya cuenta con un equipo formado por 26 personas.

Entre sus integrantes aparecen desarrolladores vinculados a algunos de los títulos que ayudaron a definir el immersive sim moderno. Harvey Smith tiene una trayectoria directamente conectada con Deus Ex y Dishonored, mientras otros miembros del equipo participaron durante años en proyectos de Arkane Austin como Prey.

El estudio también cuenta con financiación procedente de una editora, aunque por ahora su identidad permanece sin anunciar.

La intención es mantener un núcleo relativamente pequeño y experimentado, ampliando la producción mediante colaboradores externos cuando sea necesario. En lugar de construir desde el comienzo una enorme estructura, Black Pony quiere concentrar buena parte del desarrollo alrededor de un equipo que comparta una misma filosofía.

Hasta el nombre del estudio refleja esa mentalidad.

Smith utiliza la idea del “caballo negro” como una forma de enfrentarse al pesimismo que actualmente atraviesa buena parte de la industria. Durante los últimos años, numerosos estudios han cerrado, miles de trabajadores han perdido sus empleos y algunos proyectos de presupuestos gigantescos han terminado convirtiéndose en fracasos difíciles de absorber.

Black Pony quiere apostar precisamente contra esa tendencia, pero no persiguiendo el próximo fenómeno comercial. Su estrategia consiste en regresar al terreno que sus desarrolladores conocen mejor.

Su próximo juego será para un jugador, narrativo y construido alrededor de la libertad

Smith ha sido bastante específico sobre lo que quiere desarrollar.

Black Pony pretende crear juegos narrativos para un jugador y en primera persona, con escenarios que puedan explorarse libremente y problemas que admitan diferentes soluciones.

Es prácticamente la definición de un immersive sim.

En Deus Ex, Dishonored o Prey, un objetivo podía resolverse utilizando combate directo, sigilo, habilidades especiales, rutas alternativas o incluso combinaciones de sistemas que los propios desarrolladores quizá no habían previsto exactamente de esa manera.

Ese tipo de diseño exige construir mundos donde las reglas interactúen entre sí, dejando que sea el jugador quien experimente con ellas.

Black Pony quiere recuperar precisamente esa sensación.

La decisión también supone alejarse de uno de los capítulos más complicados de la carrera reciente de Smith: Redfall. El desarrollador reconoce que Arkane Austin terminó involucrándose en la tendencia de los juegos como servicio y avanzando hacia un tipo de proyecto con el que personalmente no se encontraba cómodo.

El resultado fue un lanzamiento problemático y, posteriormente, una decisión todavía más dura. Microsoft cerró Arkane Austin en 2024, terminando con la historia de un estudio que había trabajado en algunas de las producciones más reconocidas de su género.

Para Smith, comenzar nuevamente significa también intentar evitar que aquella situación vuelva a repetirse.

Arkane ya apostó todo por sus propias ideas una vez y de allí salió Dishonored

Existe un precedente que ayuda a entender por qué Smith está dispuesto a volver a intentarlo.

Durante una etapa particularmente complicada de Arkane, el estudio llegó a encontrarse aproximadamente a cuatro meses de quedarse sin dinero. En lugar de continuar buscando proyectos por encargo simplemente para sobrevivir, el equipo tomó una decisión arriesgada: concentrarse en desarrollar aquello que realmente quería hacer.

De aquella apuesta terminaría naciendo Dishonored.

Más de una década después, algunos de sus responsables parecen encontrarse nuevamente frente a una situación conceptual similar. La industria ha cambiado enormemente, Arkane Austin ya no existe y los immersive sims continúan siendo un género relativamente minoritario frente a otras producciones de gran presupuesto.

Black Pony Immersive parece dispuesto a convertir precisamente esa dificultad en su identidad.

Por ahora no se ha revelado el nombre de su primer videojuego, tampoco cuándo podremos verlo ni qué compañía está financiando su desarrollo. Pero su filosofía está bastante más clara.

Después de experimentar con proyectos alejados de aquello que convirtió a Arkane en un estudio especial, Harvey Smith y varios de sus antiguos compañeros quieren volver al punto de partida: mundos para un jugador, libertad para experimentar y sistemas diseñados para que cada problema pueda tener más de una solución.

O, como lo resume el propio Smith: pensar nuevamente en Deus Ex y Dishonored.

You May Also Like