La noticia de que Netflix quiere comprar Warner Bros. ya parecía poco prometedora para los jugadores, pero una reciente llamada con inversionistas sugiere que la situación es aún peor de lo imaginado. El codirector ejecutivo de Netflix, Gregory Peters, dijo a los inversionistas que la división de videojuegos de Warner ni siquiera fue considerada dentro de la oferta de 83.000 millones de dólares. Al parecer, se determinó que no aportaba valor alguno a la compañía porque “es relativamente menor dentro del panorama general”.
Warner Bros. Games no ha tenido sus mejores años —con múltiples cierres de estudios talentosos y los recientes fracasos de MultiVersus y Suicide Squad: Kill the Justice League—, pero aun así dista mucho de ser insignificante. Para empezar, Hogwarts Legacy fue el juego más vendido de 2023 en Estados Unidos, superando incluso a Call of Duty, con 34 millones de copias durante su primer año. Eso representa miles de millones en ingresos. A eso se suman franquicias como Arkham, Mortal Kombat y la interminable máquina de hacer dinero que son los juegos de Lego, desde Star Wars hasta Harry Potter y Batman. Sí, ha sufrido como el resto de las divisiones bajo David Zaslav, pero no es algo que uno descartaría automáticamente como “sin valor”. Sin embargo, ese fue el precio que Netflix asignó a Warner Bros. Games al hacer su oferta por toda la compañía.
“Si bien definitivamente han hecho un gran trabajo en el ámbito de los videojuegos”, dijo Peters el 8 de diciembre (vía Pocket Gamer), “en realidad no les atribuimos ningún valor desde el principio porque son relativamente menores dentro del gran esquema de las cosas”.
Netflix ya fracasó en su intento con los videojuegos
Para entender esta postura, es importante considerar el contexto. Netflix lleva años intentando descubrir cómo generar ingresos por medio de los videojuegos, fracasando una y otra vez. Abandonó costosas incursiones en PC y consolas y ahora se limita exclusivamente a juegos móviles con un enfoque casual. Tiene sentido: Netflix es un servicio de series y películas, y resultó arrogante creer que podría irrumpir en un mercado del que Google había salido estrepitosamente. Las grandes compañías ven los números de Call of Duty o Genshin Impact y piensan: “Queremos un poco de eso”, y asumen que es sencillo. No lo es: se desperdillan millones y se pierden empleos.
Es tras este fracaso que Netflix intenta comprar Warner Bros., así que en cierto nivel puede entenderse que una empresa tan desilusionada con los videojuegos adopte una postura tan indiferente ante este aspecto del trato. Sin embargo, también refleja una sorprendente falta de visión, considerando lo lucrativas que son muchas de las licencias de Warner Bros. Games.
¿Y ahora qué?
Todo esto sugiere tiempos difíciles para los desarrolladores que aún quedan bajo el techo de Warner. Los comentarios de Peters parecen insinuar cierto optimismo interno, ya que menciona: “Estamos muy entusiasmados porque algunas de esas propiedades que han construido —Hogwarts es un gran ejemplo— han funcionado muy bien y creemos que podemos incorporarlas a lo que ofrecemos”. Sin embargo, “lo que ofrecemos” es la frase clave, considerando lo claro que ha sido Netflix al centrarse únicamente en juegos móviles. “Tienen grandes estudios y gente muy talentosa”, añadió Peters, “así que sí creemos que hay una oportunidad. Pero, para ser claros, eso no está contemplado dentro de nuestro modelo de negocio para el acuerdo”.
Tiene sentido que Netflix vea las propiedades intelectuales que está adquiriendo como oportunidades para su estrategia móvil: los juegos de Lego ya funcionan bien en ese espacio y tienen un amplio público familiar, mientras que licencias como Harry Potter y Batman pueden explotarse en una interminable colección de juegos mediocres para celulares. Pero las esperanzas de ver nuevas entregas de la franquicia Arkham de Rocksteady parecen cada vez más lejanas, y menos aún esperar que los nuevos dueños revivan lo que Warner alguna vez hizo mejor, como Shadow of Mordor, FEAR y otras propiedades de Monolith abandonadas injustamente.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Mateo Lucio. Aquí podrás encontrar la versión original.