La supervivencia prehistórica no tiene por qué ser gris ni solemne. Polylithic apuesta por una visión mucho más colorida y desenfadada de la Edad de Piedra, donde gestionar una tribu implica mucho más que encontrar comida y evitar convertirse en presa. Con su versión 1.0, el juego amplía la fórmula con nuevas actividades, amenazas y posibilidades para quienes quieran construir su propia comunidad desde cero.
Una tribu prehistórica que quiere llegar mucho más lejos
La versión 1.0 marca un momento importante para esta aventura desarrollada por polyperfect. El proyecto pasó casi tres años en Acceso Anticipado y recibió más de 50 actualizaciones antes de alcanzar su lanzamiento definitivo. Durante ese tiempo, la propuesta fue ampliando sus sistemas hasta convertirse en una experiencia de supervivencia que combina exploración, construcción, gestión y progresión tecnológica.
La base sigue siendo sencilla de entender, aunque bastante más exigente cuando comienzan a acumularse las necesidades. El jugador debe hacerse cargo de una tribu y acompañarla durante su transición desde las primeras comunidades de cazadores-recolectores hasta asentamientos más desarrollados del Neolítico.
Para conseguirlo hay que explorar el entorno, buscar alimentos, fabricar herramientas, construir instalaciones y desbloquear nuevas tecnologías. Cada avance modifica las posibilidades de la comunidad, pero también aumenta sus necesidades. Mantener un asentamiento funcionando requiere administrar recursos y anticiparse a los problemas que pueden aparecer con el cambio de estación.
El invierno es uno de los momentos que puede poner a prueba la planificación. Llegar a esa etapa sin suficientes reservas puede complicar la supervivencia de toda la tribu, mientras que la expansión territorial introduce nuevos riesgos. La naturaleza no es el único enemigo: otras tribus también pueden disputar el espacio y convertir una comunidad en crecimiento en un objetivo.
La estética low-poly y el uso de colores vivos aportan una identidad muy diferente a la habitual en los juegos ambientados en la prehistoria. Aquí el tono tampoco pretende ser completamente serio. Esa filosofía se extiende incluso a la posibilidad de adoptar un compañero animal, con perros e hienas disponibles para acompañar a los habitantes durante sus aventuras.
Quienes prefieran experimentar sin seguir una progresión tradicional también cuentan con el Modo Sandbox. Su generación infinita permite construir, explorar y gestionar una tribu sin depender exclusivamente del recorrido narrativo.
Mamuts, tribus rivales y una cocina que puede salir muy mal
La actualización que acompaña a la versión definitiva no se limita a ampliar el contenido existente. También introduce nuevas situaciones capaces de alterar por completo una expedición. Entre las incorporaciones destaca un jefe Mamut, una criatura preparada para convertirse en uno de los enfrentamientos más peligrosos de esta etapa.
También aparece un bisonte especialmente agresivo, mientras que las tribus rivales adquieren un papel más importante dentro de la supervivencia. La expansión del asentamiento deja de ser únicamente una cuestión de conseguir materiales y levantar edificios: crecer significa ocupar espacio y enfrentarse a otros grupos que no necesariamente estarán dispuestos a compartirlo.
La personalización también gana protagonismo. Los habitantes de la tribu pueden cambiar su aspecto mediante diferentes prendas y elementos visuales, una posibilidad que añade un componente más personal a una comunidad que irá creciendo con el paso del tiempo.
Pero una de las novedades más llamativas llega cuando toca preparar la comida. El nuevo minijuego de cocina utiliza generación procedural para crear recetas, de modo que experimentar con distintos ingredientes puede producir resultados poco previsibles. Es una mecánica que encaja especialmente bien con el tono humorístico de la propuesta y rompe con la idea de que cada sistema de supervivencia tiene que ser necesariamente serio.
La vida cotidiana de la tribu también incorpora momentos de descanso. Las danzas tribales aparecen cada dos noches, mientras que las jornadas restantes quedan disponibles para otras actividades. Son pequeños detalles que ayudan a construir una comunidad que no se limita a trabajar, luchar y recolectar recursos.
A esto se suman nuevas escenas narrativas inspiradas en documentales de la BBC, más momentos de historia, mejoras en la inteligencia artificial y nuevas armas. El estudio también ha trabajado en diferentes optimizaciones para acompañar el salto a la versión definitiva.
El resultado es una actualización considerable que busca que el lanzamiento 1.0 se sienta como algo más que el cierre de una etapa de Acceso Anticipado.
Cooperativo para 10 jugadores y una versión que ya está disponible
La propuesta también apuesta fuerte por el juego compartido. La experiencia puede disfrutarse en solitario, pero el modo cooperativo online permite reunir hasta 10 jugadores en una misma partida. Con tantos participantes, la gestión de la tribu puede adquirir una dimensión completamente diferente.
Dividir tareas puede resultar fundamental cuando aumentan las necesidades del asentamiento. Algunos jugadores pueden dedicarse a explorar y conseguir recursos, mientras otros trabajan en las construcciones, fabrican objetos o preparan las defensas necesarias para afrontar las amenazas.
El Modo Sandbox ofrece además una alternativa para quienes quieran centrarse en la experimentación. Su generación infinita convierte el escenario en un espacio abierto para construir y probar diferentes posibilidades sin estar atado al recorrido principal.
Después de casi tres años de desarrollo y más de 50 actualizaciones, la versión 1.0 ya está disponible. El juego puede adquirirse en Steam y en la tienda de indie.io por 14,99 dólares, con un descuento de lanzamiento del 35 %. También ofrece localización en inglés, checo, francés, alemán, ruso, español, portugués de Brasil, chino y japonés.
Con este lanzamiento, polyperfect cierra una etapa extensa de desarrollo y reúne en una misma versión buena parte de las ideas que han ido llegando durante el Acceso Anticipado. Supervivencia, construcción, progresión tecnológica, combate y cooperación forman la base, mientras que la cocina procedural, las danzas tribales y sus criaturas poco convencionales aportan el toque más particular.
La Edad de Piedra de esta propuesta no busca recrear una época silenciosa ni especialmente solemne. Aquí una expedición puede terminar frente a un mamut, una receta puede convertirse en un experimento inesperado y una tranquila jornada de construcción puede transformarse rápidamente en un problema. La supervivencia sigue siendo importante, pero todo apunta a que el verdadero atractivo está en descubrir qué desastre llegará después.