Los cuentos de hadas suelen tener brujas, criaturas extrañas y grandes amenazas, pero pocas veces la repostería ocupa un lugar tan importante. Rise of the Spellbaker propone precisamente eso: una aventura de acción donde reunir ingredientes, preparar recetas y recuperar un mundo devastado forman parte de una misma misión.

Un reino en ruinas y una bruja que tendrá que reconstruirlo

La nueva producción de Kalypso Media y Realmforge Studios presenta un mundo de fantasía que combina una estética colorida con una amenaza mucho más oscura. El estudio, conocido por la saga Dungeons, apuesta ahora por una aventura en tercera persona en la que la exploración y el combate estarán acompañados por sistemas de reconstrucción y progresión.

La historia transcurre en Khemia, un continente que alguna vez estuvo marcado por la prosperidad y las celebraciones. Todo cambia cuando el tradicional festival de la cosecha es interrumpido por The Rot, una misteriosa corrupción que comienza a extenderse por el territorio y transforma el entorno en un lugar peligroso.

En medio de este desastre queda una única superviviente. Se trata de una bruja que emprende un viaje acompañada por su gato familiar con la intención de descubrir qué está provocando la plaga y acabar con la fuerza que se encuentra detrás de ella.

El recorrido estará marcado por criaturas hostiles que han aparecido como consecuencia de la corrupción. Entre ellas se encuentran los Skullopod y los Big Mouth, enemigos que obligarán a combinar diferentes recursos para avanzar por las zonas afectadas.

Sin embargo, recuperar Khemia no consistirá únicamente en derrotar monstruos. Parte de la aventura estará dedicada a reconstruir una aldea que funcionará como refugio. Los jugadores podrán mejorarla y decorarla mientras progresan, convirtiendo poco a poco un lugar devastado en una base desde la que continuar la expedición.

Esta combinación hace que la aventura tenga dos caras. Por un lado está la acción directa; por otro, una progresión más pausada basada en recuperar el mundo y mejorar el lugar donde se desarrolla la comunidad.

Pero el elemento que realmente separa a esta propuesta de otras aventuras de fantasía aparece cuando la protagonista necesita enfrentarse a los enemigos. En lugar de depender únicamente de la magia convencional, tendrá que recuperar un arte que llevaba mucho tiempo olvidado.

La repostería se convierte en un arma contra los monstruos

Ese arte recibe el nombre de spellbaking y mezcla hechicería con repostería. La idea es tan sencilla como peculiar: los ingredientes recogidos durante la exploración pueden utilizarse para preparar recetas mágicas que después tendrán una función dentro del combate.

No se trata simplemente de cocinar para recuperar salud o conseguir ventajas temporales. Algunas recetas están diseñadas directamente para atacar. El juego plantea así una alternativa a los hechizos tradicionales, utilizando preparaciones de repostería como herramientas ofensivas.

Entre los ejemplos conocidos aparecen las Granadas de Masa Quebrada y la Ola de Hojaldre. Sus nombres ya dejan claro el tono de una aventura que no pretende tomarse demasiado en serio sus propias reglas mágicas.

La recolección adquiere por ello una importancia especial. Explorar no solo permite descubrir nuevas zonas o enfrentarse a criaturas, sino también conseguir los ingredientes necesarios para ampliar el repertorio de recetas disponibles. Cuanto mayor sea el conocimiento sobre los materiales del mundo, más posibilidades habrá de experimentar con la cocina mágica.

La propuesta también introduce personajes que encajan con esta estética. Hermann, una masa madre capaz de hablar, será uno de los aliados de la protagonista. A su alrededor aparecen los Biscies, pequeñas criaturas hechas de harina que también tendrán un papel durante la aventura.

Estos elementos ayudan a definir el tono general. La historia parte de una amenaza oscura y de un reino en decadencia, pero utiliza personajes, enemigos y mecánicas absurdas para evitar que la experiencia se convierta en una aventura de fantasía convencional.

La reconstrucción de la aldea funciona como complemento a todo ello. Mientras se exploran territorios contaminados y se consiguen nuevos ingredientes, el refugio puede crecer y convertirse en un punto de apoyo cada vez más completo.

El resultado apunta a una mezcla poco habitual entre acción, exploración y gestión. Y aunque la campaña puede disfrutarse de forma individual, el proyecto también está pensado para quienes quieran enfrentarse a la corrupción acompañados.

Seis brujas podrán luchar juntas en este extraño viaje

Uno de los componentes más interesantes de la propuesta será su modalidad cooperativa. Hasta seis jugadores podrán formar un grupo de brujas para recorrer el mundo, combatir criaturas y colaborar en las distintas tareas que plantea la aventura.

El cooperativo puede cambiar considerablemente el ritmo de las partidas. Con varios personajes actuando al mismo tiempo, las habilidades mágicas y las recetas pueden combinarse para afrontar grupos de enemigos o situaciones que serían más complicadas en solitario.

La cooperación también puede tener un papel durante la exploración. Mientras algunos jugadores buscan ingredientes, otros pueden enfrentarse a las criaturas cercanas o avanzar en los objetivos relacionados con la restauración del territorio. Esa distribución de tareas puede convertirse en una parte importante de la experiencia.

Por ahora, Kalypso Media y Realmforge Studios han fijado el lanzamiento para 2027. El juego llegará a PC mediante Steam y la tienda de Xbox para PC, además de PlayStation 5 y Xbox Series X|S.

Todavía quedan algunos detalles por concretar. La compañía no ha anunciado el precio de lanzamiento y tampoco ha confirmado si habrá pruebas beta antes de la llegada de la versión final. La fecha exacta dentro de 2027 también permanece pendiente de anunciarse.

Lo que sí está claro es la dirección que ha tomado el estudio. En lugar de construir otra aventura de fantasía basada en espadas y hechizos tradicionales, la propuesta utiliza ingredientes, recetas y técnicas de cocina como parte esencial de sus sistemas.

La combinación puede parecer extraña sobre el papel, pero precisamente ahí está uno de sus principales atractivos. Un mundo consumido por una corrupción misteriosa, una bruja acompañada por un gato, una masa madre parlante y hasta seis jugadores preparando magia comestible forman una mezcla difícil de confundir con cualquier otra producción del género.

Si el concepto consigue trasladar esa personalidad a sus combates y sistemas de progresión, la aventura podría encontrar un espacio propio entre los próximos lanzamientos de fantasía. En Khemia, al menos, parece que preparar un buen postre será tan importante como aprender un nuevo hechizo.

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