Durante mucho tiempo sonó como una exageración propia de foros conspirativos y debates imposibles de demostrar. La llamada “teoría del internet muerto” parecía una de esas ideas destinadas a sobrevivir únicamente como curiosidad viral. Sin embargo, el escenario ha cambiado radicalmente en apenas unos años. Ahora, un grupo de investigadores de universidades de primer nivel ha conseguido poner números concretos sobre una transformación silenciosa que ya está alterando la red tal y como la conocíamos.

La teoría del internet muerto ya no parece tan absurda

La idea lleva circulando desde hace años en distintos rincones de internet. Su planteamiento es inquietante: la red estaría dejando de ser un espacio dominado por humanos para convertirse, poco a poco, en un ecosistema impulsado por inteligencias artificiales, bots automatizados y contenido generado por máquinas.

Según esta teoría, gran parte de los mensajes que vemos, las páginas que visitamos e incluso las opiniones que consumimos no provienen de personas reales. En su lugar, serían sistemas automáticos interactuando entre sí, alimentando un flujo constante de publicaciones creadas sin intervención humana directa.

Hasta hace relativamente poco, esta hipótesis era vista como una exageración. Sonaba más cercana a una distopía tecnológica que a una posibilidad tangible. Sin embargo, el crecimiento explosivo de herramientas de inteligencia artificial generativa durante los últimos tres años cambió completamente el contexto.

Lo que antes parecía improbable ahora resulta, como mínimo, plausible. Y ahí es donde entra en juego la investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Stanford y el Imperial College de Londres. Porque por primera vez no se habla únicamente de sensaciones o sospechas: hay cifras concretas que muestran cómo la IA está colonizando internet a una velocidad sorprendente.

Los investigadores encontraron un crecimiento mucho mayor del esperado

El dato más impactante del estudio es también el más difícil de ignorar. Entre 2022 y 2025, más de un tercio de todas las páginas nuevas publicadas en internet fueron creadas total o parcialmente mediante inteligencia artificial.

La cifra exacta alcanza el 35,3%, un porcentaje gigantesco si se tiene en cuenta que la explosión masiva de herramientas de IA generativa comenzó hace apenas unos años. Pero el detalle más llamativo aparece al observar cuántas de esas páginas fueron producidas completamente por máquinas: un 17,6% del total.

En otras palabras, casi dos de cada diez nuevas webs surgidas recientemente no necesitaron intervención humana significativa para existir.

El fenómeno refleja una transformación acelerada y silenciosa. Durante décadas, internet creció gracias a millones de personas escribiendo artículos, creando foros, compartiendo experiencias o desarrollando sitios web manualmente. Ahora, buena parte de ese crecimiento puede producirse automáticamente en cuestión de segundos.

Y lo más inquietante no es únicamente la cantidad de contenido generado por IA, sino el efecto acumulativo que eso puede provocar. Cuanto más contenido automático existe, más información disponible tienen las propias inteligencias artificiales para entrenarse y seguir produciendo nuevo material. El resultado es una especie de círculo que se retroalimenta constantemente.

Aunque el estudio evita entrar de lleno en aspectos conspirativos, sí deja entrever una consecuencia difícil de ignorar: internet podría estar perdiendo diversidad real en los puntos de vista que ofrece.

El resultado contradice algunos de los mayores miedos sobre la IA

Curiosamente, los investigadores también encontraron resultados inesperados. Una de las grandes preocupaciones alrededor del contenido generado por inteligencia artificial era la posibilidad de que internet terminara inundado de textos vacíos, desinformación masiva y publicaciones de baja calidad.

Sin embargo, los datos del estudio no muestran una degradación tan evidente como muchos imaginaban.

De hecho, los investigadores detectaron que los textos creados mediante IA suelen transmitir un tono más optimista y una visión más positiva del mundo. Tampoco encontraron pruebas claras de un aumento descontrolado de contenido engañoso o sin fuentes verificables, al menos dentro del periodo analizado.

Eso no significa que los riesgos no existan. El verdadero problema podría encontrarse en otro lugar: la homogeneización del discurso. Si millones de páginas empiezan a construirse a partir de modelos similares entrenados con los mismos patrones, internet corre el riesgo de convertirse en un espacio mucho menos diverso y creativo.

La consecuencia no sería necesariamente una red llena de mentiras, sino una donde cada vez más contenidos se parezcan entre sí.

Y mientras ese debate sigue creciendo, hay un detalle imposible de ignorar: la velocidad del cambio. En apenas tres años, la IA ya participa en una parte gigantesca del contenido nuevo que aparece en internet. Un ritmo que hace muy difícil seguir descartando por completo aquella teoría que durante tanto tiempo parecía solo una locura más de internet.

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