4. Sierra X (2023)

Sierra X da otro giro audaz en cuanto a estilo y, esta vez, realmente funciona. Tobin Bell sale de las sombras de apoyo y se convierte en el centro de atención como John Kramer. Esta precuela humaniza al notorio villano y le da a la audiencia espacio para empatizar con él. Viaja a México para una ex procedimiento perimental para curar su cáncer terminal, solo para descubrir que lo han estafado. John Kramer ya ya solo una figura amenazante con una mirada intensa y una forma calculada de hablar con una voz profunda y grave: es un anciano enfermo con un profundo dolor que tiene que lidiar con su cuerpo que se descompone lentamente.
Las escenas tranquilas en la clínica capturan sus rutinas ordinarias y ofrecen una visión íntima de la soledad, el miedo y la tristeza que emana de él. Con la ayuda de su aprendiz ferozmente devota, Amanda, Jigsaw busca vengarse de los médicos estafadores y sus asociados. La conexión tácita de Amanda con John siempre ha sido muy fascinante, y es emocionante verlos juntos de nuevo después de tantos años. John también forma una dulce relación con el joven cuidador, Carlos (Jorge Briseño).
Pero todo este enfoque emocional no suaviza la violencia brutal. Las trampas en Sierra X Son simples pero aterradoras, desde una víctima que se corta una pierna con una sierra Gigli hasta otra que le perfora el cráneo para quitar un trozo de tejido cerebral. No solo las vistas de primer plano y sin adornos de esta violencia te dan escalofríos, sino que todo está impregnado de una ira que se siente personal, ya que Sierra X se ha tomado el tiempo para sumergirte en el estado mental de John. El director Kevin Greutert deja de lado las frenéticas técnicas de edición y se centra en lo que más importa: el corazón de Jigsaw y su búsqueda de venganza.