Su nombre es Kabuto King, una figura anónima que apareció de la nada este año con una misión tan simple como gloriosamente absurda: comprar absolutamente todas las Kabuto de primera edición que existan. No una de cada. Todas. En cualquier estado. Su contador actual ronda las 1.700 copias, y sube casi a diario.
¿Por qué Kabuto? Porque nadie más lo había hecho.
Cuando el meme se vuelve mercado
No es raro que coleccionistas de Pokémon se obsesionen con una criatura concreta. Hay gente que reúne todas las versiones de Pikachu, Charizard o Eevee. Pero Kabuto… Kabuto siempre fue otra cosa. Introducido en 1999, ocupaba un discreto puesto 50/62 en el set Fossil, entre Horsea y Krabby, sin holo, sin gloria y sin valor. Hasta hace unos meses, incluso con el sello de primera edición, no valía ni un dólar.
Eso cambió en cuanto la obsesión de Kabuto King se volvió pública y empezó a circular como meme. De repente, gente revisando carpetas viejas, cajas olvidadas y áticos con la esperanza de encontrar “esa carta inútil”. Otros, directamente, yendo a eBay para vendérsela al Rey.
El resultado fue inmediato y predecible: los precios se dispararon. Vendedores que ayer tenían stock infinito ahora aparecen como “agotados”, solo para relistar las mismas cartas a precios más altos. Según TCGPlayer, el valor de mercado superó los 28 dólares. En términos de Fossil, eso es una locura.
New Kabutos: 30
Total Kabuto Count: 1748The show goes on 👑 pic.twitter.com/saoScQIslC
— Kabuto King (@KabutoKing_) November 29, 2025
No es NFT, no es IA, no es humo
Como era de esperar, alguien intentó arruinar la diversión comparándolo con NFTs, “escasez artificial” y ballenas del mercado. Pero la comparación no se sostiene ni cinco segundos. Las cartas de Pokémon son objetos físicos. Existen. Están ahí fuera. Si una persona decide comprarlas todas porque le hace gracia, eso no es manipulación abstracta: es capitalismo raro, tangible y bastante gracioso.
Nadie se preocupaba por Kabuto antes de esto. No había comunidad clamando por justicia para el fósil olvidado. El valor no fue inflado por promesas futuras ni tecnología mágica, sino por una obsesión humana perfectamente comprensible: completar algo porque sí.
Y eso es lo que lo hace tan divertido.
El Rey Kabuto y su caja
En X, Kabuto King publica actualizaciones casi diarias: fotos de los nuevos Kabuto adquiridos, alineados como un ejército, y la gran caja donde los guarda todos juntos. Es una imagen extrañamente hermosa. En menos de un año, una carta que jamás superó los 10 dólares en 26 años de existencia se convirtió en la no-holo más cara del set Fossil.
Hoy vale más que Moltres, Articuno y Zapdos no-holo. Está a apenas 11 dólares del holo más barato del set. Muk, cuidado: te pisan los talones.
Mientras tanto, sellar un sobre Fossil de primera edición cuesta entre 250 y 370 dólares, dependiendo del arte del paquete. Tal vez quieras pensarlo dos veces antes de abrirlo. Ese pedazo de cartón marrón que ibas a tirar podría pagarte la cena.
Una rareza que no hace daño a nadie
En un mundo de burbujas especulativas, revendedores agresivos y mercados tóxicos, lo de Kabuto King es casi refrescante. No arruinó ningún ecosistema. No dejó a nadie sin acceso a algo esencial. Solo hizo que una carta olvidada importe por primera vez en su vida.
Es absurdo. Es inofensivo. Es profundamente Pokémon.
Y ahora, en algún lugar, alguien está removiendo una caja polvorienta pensando: “Esperá… ¿yo no tenía un Kabuto?”.