El éxito absoluto suele ser una trampa cómoda. Tras un lanzamiento que marcó época, lo fácil habría sido repetir la fórmula o estirar el momento. Sin embargo, Larian Studios ha decidido arriesgar. En lugar de mirar solo hacia adelante, el estudio ha optado por volver a un universo propio, repensarlo desde cero y presentarlo como la base de su próximo gran salto creativo.
Un anuncio que marca distancia con el éxito reciente
Cuando Baldur’s Gate 3 se convirtió en un fenómeno global, muchos asumieron que Larian quedaría ligada durante años a esa licencia. El anuncio realizado en The Game Awards 2025 dejó claro que el estudio belga no quiere vivir de rentas. Su próximo proyecto es Divinity, un nombre con peso propio que regresa al primer plano con una ambición renovada.
No se trata de una continuación directa ni de una secuela numerada. Esta decisión no es casual. Durante años, Divinity: Original Sin fue el pilar creativo del estudio, pero también una saga que creció de forma orgánica, acumulando capas de historia y sistemas complejos. Tras la llegada masiva de nuevos jugadores gracias a Baldur’s Gate 3, repetir ese modelo habría supuesto levantar una barrera innecesaria.
La nueva entrega se plantea como un punto de entrada claro, pensado para quienes nunca han pisado este universo. La historia será independiente y comprensible desde el primer momento, aunque se sitúa dentro de la misma línea temporal. El objetivo es que nadie sienta que llega tarde, pero sin borrar lo construido durante años.
Esta elección también refleja un cambio de escala. Larian ya no es un estudio de nicho. Ahora cuenta con más recursos, mayor visibilidad y una comunidad global atenta a cada movimiento. Divinity nace con la intención de aprovechar ese contexto, pero sin perder la identidad que definió al estudio antes del salto al gran público.
Un RPG diseñado para todos, pero no exactamente igual
Aunque el nuevo Divinity está pensado para ser disfrutado sin conocimientos previos, Larian no ha escondido que la experiencia será distinta según el bagaje del jugador. Quienes hayan dedicado decenas o cientos de horas a Original Sin y su secuela partirán con una comprensión más profunda del mundo que pisan.
No se trata de ventajas explícitas ni de recompensas mecánicas directas. El enfoque es más sutil. Personajes, lugares y eventos resonarán de forma distinta para los veteranos, que reconocerán patrones, decisiones pasadas y consecuencias a largo plazo. Para los recién llegados, todo funcionará igualmente, pero sin esa capa adicional de contexto.
Swen Vincke, director creativo del estudio, ha dejado caer que conocer los juegos anteriores “ayuda”, aunque no es obligatorio. Esa frase resume bien la filosofía detrás del proyecto: accesibilidad sin simplificación, profundidad sin exclusión.
Este equilibrio es uno de los mayores retos del diseño. Larian quiere evitar la sensación de estar ante un reinicio vacío, pero también huye de la nostalgia como único motor. El mundo de Divinity seguirá evolucionando, y lo hará de forma coherente, respetando a quienes lo han acompañado durante más de una década.
El resultado, al menos sobre el papel, es un RPG que se adapta al jugador en lugar de exigirle adaptarse al pasado de la saga. Una decisión que dice mucho sobre cómo el estudio entiende su crecimiento reciente.
Acceso anticipado y una visión a largo plazo
Otro elemento clave del anuncio es el modelo de lanzamiento. Divinity llegará primero en acceso anticipado, una fórmula que Larian conoce bien y que fue esencial para el éxito final de Baldur’s Gate 3. Lejos de ser una simple fase de pruebas, este periodo se concibe como parte activa del desarrollo.
La diferencia es el contexto creativo. Esta vez, el estudio no trabaja bajo una licencia externa ni con limitaciones narrativas impuestas. Divinity es una propiedad completamente propia, lo que permite experimentar con sistemas, tono y estructura sin compromisos ajenos.
Durante el acceso anticipado, la comunidad volverá a tener un papel central. Feedback, ajustes y cambios formarán parte del proceso, con la vista puesta en un lanzamiento completo que llegue cuando el juego esté realmente listo. No hay fechas cerradas ni plataformas confirmadas, una señal de que el proyecto se mueve sin prisas artificiales.
Más allá de su formato, Divinity representa algo más amplio: el siguiente pilar creativo de Larian. No es un puente ni un proyecto menor, sino la base sobre la que el estudio quiere construir su futuro.
Para los nuevos jugadores, será una puerta de entrada clara. Para los veteranos, una continuación silenciosa de todo lo vivido. Y para Larian, la prueba definitiva de que su mayor éxito no fue un punto final, sino el comienzo de una etapa todavía más ambiciosa.