Los últimos años dentro de Xbox han estado marcados por importantes rondas de despidos, cierres de estudios y numerosas reestructuraciones. Sin embargo, de todo ese proceso también están comenzando a surgir nuevos proyectos. Algunos equipos han recuperado mayor control sobre sus propiedades y, ahora, antiguos responsables de Arkane Austin han decidido comenzar desde cero con un nuevo estudio que pretende aprender de los errores cometidos con Redfall.
Los veteranos de Arkane fundan Black Pony Immersive
Harvey Smith, Ben Horne y Ricardo Bare, antiguos responsables de Arkane Austin, anunciaron esta semana la creación de Black Pony Immersive.
En una extensa conversación con The Game Business, Smith y Horne hablaron sobre sus planes para recuperar el tipo de experiencias que hicieron populares sus anteriores trabajos, mencionando juegos como Deus Ex y Dishonored.
Pero también hubo espacio para hablar de uno de los capítulos más complicados de su trayectoria: Redfall.
“Fue un proyecto difícil”, reconoció Smith.
El desarrollador explicó que Arkane siempre fue un estudio muy especializado, pero que el crecimiento de la industria y la necesidad de alcanzar audiencias cada vez mayores terminaron condicionando algunas decisiones.
Según Smith, el equipo acabó dejándose llevar por la tendencia de los juegos como servicio y él mismo asumió equivocadamente que conseguirían adaptarse al modelo.
Redfall nació en circunstancias especialmente complicadas
La idea de desarrollar un juego de Arkane centrado en combatir vampiros parecía inicialmente muy atractiva.
Sin embargo, el entusiasmo comenzó a disminuir cuando quedó claro que Redfall se alejaba de la filosofía tradicional del estudio para incorporar elementos asociados a los juegos como servicio.
Smith y Horne aseguran que ZeniMax, entonces empresa matriz de Arkane, estaba intentando orientar varios de sus proyectos hacia este modelo.
El problema era que el equipo no tenía demasiada experiencia desarrollando este tipo de productos.
A ello se sumaron reducciones continuas de personal y las dificultades provocadas por la pandemia de COVID-19, creando unas condiciones de producción especialmente complicadas.
El resultado fue un lanzamiento marcado por problemas técnicos, decisiones de diseño cuestionadas y una recepción muy negativa.
Microsoft permitió trabajar en un último parche
Smith asegura que la situación incluso podría haber terminado peor.
Según el desarrollador, Microsoft permitió que algunos empleados afectados por los despidos continuaran trabajando temporalmente para preparar una actualización final destinada a mejorar el juego.
Sin embargo, ninguna actualización podía cambiar completamente la percepción generada durante el lanzamiento.
Redfall llegó al mercado en un estado muy deficiente y nunca consiguió recuperarse completamente.
Un año después, en 2024, Microsoft anunció el cierre definitivo de Arkane Austin.
Para Smith, sin embargo, incluso una experiencia tan complicada puede dejar aprendizajes importantes.
El desarrollador recurrió a la conocida idea de que, en ocasiones, lo importante no es únicamente alcanzar el objetivo final, sino también todo lo aprendido durante el proceso de intentar conseguir algo especialmente difícil junto a un equipo.
Black Pony Immersive quiere volver a sus raíces
La creación de un nuevo estudio en el contexto actual de la industria puede parecer una apuesta arriesgada, pero sus fundadores ya están acostumbrados a trabajar bajo presión.
Incluso Dishonored, considerado actualmente uno de los grandes referentes de Arkane, atravesó momentos especialmente complicados durante su desarrollo.
Smith recuerda que el estudio llegó a disponer de apenas unos meses de dinero mientras trabajaba en el proyecto, después de abandonar algunos trabajos contratados para otras compañías, entre ellos colaboraciones relacionadas con Boom Blox.
A pesar de aquellas dificultades, Dishonored terminó convirtiéndose en una de las obras más importantes del estudio y en uno de los grandes referentes modernos del género conocido como immersive sim.
Ese parece ser precisamente el camino que Black Pony Immersive quiere recuperar.
Los juegos como servicio ya no parecen una apuesta tan segura
Los immersive sims nunca han sido proyectos especialmente fáciles de vender.
Juegos como Deus Ex, Dishonored o Prey suelen ofrecer sistemas complejos, escenarios altamente interactivos y una enorme libertad para resolver situaciones de diferentes maneras. Son experiencias muy apreciadas por determinados jugadores, pero históricamente han representado una apuesta comercial arriesgada.
Sin embargo, el panorama podría estar cambiando.
Durante años, muchas compañías intentaron convertir los juegos como servicio en una fórmula prácticamente obligatoria para grandes producciones. Pero el rechazo creciente hacia algunos de estos proyectos y los numerosos fracasos comerciales recientes han demostrado que seguir las tendencias tampoco garantiza el éxito.
Para los antiguos responsables de Arkane Austin, esa situación podría representar una oportunidad.
Black Pony Immersive todavía tiene mucho que demostrar, pero sus fundadores parecen tener claro al menos qué camino no quieren volver a recorrer: perseguir una tendencia como ocurrió con Redfall en lugar de concentrarse en el tipo de videojuegos que definieron algunos de sus mejores trabajos.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.