Comprar hardware para jugar se está volviendo cada vez más caro y Nintendo tampoco puede escapar del problema. La compañía ya había anunciado meses atrás un incremento en el precio de Switch 2, pero desde entonces el mercado tecnológico ha seguido deteriorándose. Ahora, una decisión tomada por uno de los mayores fabricantes de semiconductores del planeta afecta precisamente a un componente esencial de la consola.
La inteligencia artificial está cambiando cuánto cuesta fabricar hardware
La expansión de la inteligencia artificial está teniendo consecuencias mucho más amplias que el encarecimiento de las tarjetas gráficas.
La enorme demanda procedente de centros de datos y empresas tecnológicas está ejerciendo presión sobre diferentes segmentos de la industria, desde la memoria RAM hasta determinados chips y unidades de almacenamiento. Incluso otros componentes, como las placas base, podrían terminar afectados por esta situación.
El problema también alcanza inevitablemente al mercado de las consolas.
PS5 y Xbox Series X|S ya han experimentado incrementos de precio durante esta generación, algo especialmente llamativo porque históricamente las consolas tendían a abaratarse conforme maduraban sus procesos de fabricación.
Nintendo tampoco permanece al margen.
Hace meses, la compañía anunció una revisión del precio de Nintendo Switch 2 en diferentes mercados, entre ellos Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón y Reino Unido.
En Europa, el cambio entrará en vigor el próximo 1 de septiembre de 2026, cuando la consola pasará de aproximadamente 470 a 500 euros.
Nintendo comunicó esta decisión a comienzos de mayo, ofreciendo varios meses antes de que el nuevo precio comenzara a aplicarse. El inconveniente es que durante ese intervalo el mercado del hardware ha continuado evolucionando.
Y no precisamente a favor de los fabricantes.
Samsung acaba de tocar uno de los componentes esenciales de Switch 2
Una nueva información publicada por Reuters coloca ahora el foco sobre Samsung, uno de los gigantes mundiales de la fabricación de semiconductores.
Según el medio, la compañía surcoreana comenzó a incrementar desde julio el precio de diferentes servicios relacionados con la producción de chips.
Las subidas no son idénticas para todos los procesos.
Reuters señala que algunos clientes que utilizan nodos de fabricación de 4 y 5 nanómetros se enfrentan a incrementos situados aproximadamente entre el 10% y el 15%.
Sin embargo, existe otro proceso particularmente relevante para Nintendo.
Samsung también habría incrementado cerca de un 10% el coste asociado a su nodo de 8 nanómetros. Precisamente este proceso está relacionado con la fabricación del SoC utilizado por Nintendo Switch 2.
Esto significa que uno de los componentes fundamentales de la consola puede resultar ahora más caro de producir.
La consecuencia inmediata no tiene por qué ser una nueva subida en las tiendas. El precio final de una consola depende de numerosos factores, incluidos contratos de suministro, volúmenes de fabricación, costes logísticos, márgenes y acuerdos negociados previamente.
Pero sí introduce una presión adicional sobre Nintendo.
Nintendo puede mantener el precio, pero alguien tendrá que absorber el aumento
Existe una diferencia importante entre que Switch 2 sea más cara de fabricar y que Nintendo decida trasladar inmediatamente ese incremento al consumidor.
Si el coste de determinados componentes aumenta mientras el precio comercial permanece estable, el resultado puede ser simplemente una reducción del margen obtenido por cada unidad vendida.
Nintendo podría decidir asumir ese impacto.
De hecho, sería difícil interpretar esta información como una confirmación de que Switch 2 volverá a subir de precio después del ajuste previsto para septiembre. Actualmente no existe ningún anuncio que indique que la compañía tenga intención de aplicar otro incremento.
Sin embargo, la tendencia de la industria explica por qué el escenario resulta preocupante.
El aumento ya anunciado llevará Switch 2 hasta los 500 euros en Europa. Aplicar otra subida en un periodo relativamente corto podría complicar la percepción del producto entre los consumidores, especialmente en un mercado donde las consolas tradicionalmente necesitan encontrar precios cada vez más competitivos conforme avanzan sus ciclos comerciales.
Nintendo tiene entonces varias posibilidades: asumir parte del encarecimiento, encontrar eficiencias en otras áreas de producción o, eventualmente, revisar nuevamente su estrategia comercial si los costes continúan creciendo.
Todo dependerá de cuánto dure esta situación.
El verdadero problema aparecerá si la crisis se prolonga durante años
La subida aplicada por Samsung resulta relevante, pero forma parte de una transformación mucho mayor que está atravesando la industria tecnológica.
La inteligencia artificial necesita cantidades enormes de capacidad computacional y memoria. Mientras esa demanda continúe creciendo, fabricantes de PC, consolas y otros dispositivos tendrán que competir indirectamente por recursos industriales cada vez más valiosos.
Para Nintendo, un incremento cercano al 10% en determinados costes de fabricación asociados al chip de Switch 2 no implica necesariamente una crisis inmediata. Sin embargo, combinado con posibles aumentos en memoria, almacenamiento y otros componentes, puede terminar acumulando una diferencia significativa.
Y Nintendo no será la única afectada.
Sony y Microsoft tendrán que enfrentarse al mismo mercado cuando diseñen y produzcan su próxima generación de hardware. Los fabricantes de tarjetas gráficas, ordenadores y componentes para PC también deberán navegar por estas condiciones.
El escenario más favorable sería que la capacidad de producción aumentara y los precios comenzaran a estabilizarse durante los próximos años.
El más complicado sería exactamente el contrario: que la demanda vinculada a la IA siga creciendo mientras componentes esenciales permanecen caros.
Switch 2 todavía tiene por delante la subida anunciada para septiembre. Lo que ocurra después dependerá de cuánto tiempo puedan los fabricantes absorber una industria en la que producir cada nueva máquina amenaza con resultar progresivamente más costoso.