¿Qué ocurre cuando una contaminación transforma a toda una ciudad en un ejército de muertos vivientes, pero un pequeño barrio consigue quedar al margen del desastre? La respuesta de Fogo Games mezcla supervivencia, disparos, arte urbano y una colección de armas que difícilmente podría aparecer en un shooter convencional. Ahora, después de su paso por PC y Xbox, la aventura está a punto de ampliar considerablemente su territorio.
Un apagón de agua que terminó salvando a todo un barrio
La historia comienza en Vila Fundinho, un pequeño vecindario donde la vida transcurre con aparente normalidad. Sus calles están llenas de vecinos, los niños juegan y las familias hacen sus compras, pero hay un problema inesperado: el agua ha dejado de salir de los grifos. Lo que inicialmente parece una molestia cotidiana termina convirtiéndose en una circunstancia afortunada cuando se descubre qué ocurrió con el suministro.
Una misteriosa contaminación se extendió por la red de agua de la ciudad y convirtió en zombis a quienes estuvieron expuestos a ella. Mientras el resto de la población quedó atrapada en medio del brote, los habitantes de Vila Fundinho consiguieron mantenerse a salvo precisamente porque no habían consumido el agua contaminada.
Sin embargo, permanecer escondidos no podía durar para siempre. Con la ciudad tomada por criaturas hostiles, llegó el momento de abandonar la posición defensiva y descubrir qué había provocado la infección. Para enfrentarse a la amenaza aparece una figura tan particular como el propio escenario: el profesor Vara, un científico con apariencia de capibara que desarrolla una solución experimental.
Su creación recibe el nombre de Z-Squad, un equipo formado por cuatro jóvenes modificados genéticamente para combatir a los muertos vivientes. Kath, Vini, Fabão y Duda se convierten así en la principal esperanza de los supervivientes y tendrán que recorrer las zonas afectadas para intentar descubrir el origen de la contaminación.
La historia utiliza este punto de partida para construir una aventura que no busca presentar un apocalipsis zombi especialmente sombrío. Al contrario, el tono apuesta por el color, el humor y una identidad visual marcada por la cultura urbana brasileña. El resultado es un mundo donde una catástrofe capaz de acabar con una ciudad convive con personajes extravagantes y situaciones deliberadamente disparatadas.
Ahora, esa particular combinación está a punto de llegar a un público todavía mayor con su lanzamiento para consolas.
Graffiti, hordas y más de 70 armas para combatir a los muertos vivientes
La jugabilidad combina acción desde una perspectiva superior con una estética pixel art y enfrentamientos contra oleadas de enemigos. A medida que los protagonistas avanzan por la ciudad, tendrán que enfrentarse a más de 20 tipos diferentes de criaturas, cada una planteando desafíos que obligan a aprovechar correctamente las herramientas disponibles.
Uno de los grandes pilares del combate será precisamente el arsenal. Hay más de 70 armas disponibles y muchas de ellas buscan romper por completo con la idea de utilizar armamento convencional. El estudio ha optado por conceptos extravagantes que encajan con el tono desenfadado de la aventura.
Entre los ejemplos aparece Shark Eater, una escopeta con forma de tiburón, mientras que Honey Gun convierte una colmena en un arma capaz de lanzar un enjambre de abejas venenosas. Pow-Pow lleva todavía más lejos la propuesta al sustituir el cañón por un guante de boxeo que golpea a los enemigos, y Zombie Strike permite abrirse camino entre los zombis mediante ataques cuerpo a cuerpo.
Pero disparar no será la única forma de modificar el entorno. El graffiti desempeña un papel fundamental dentro de la progresión. Conforme los jugadores recuperan diferentes zonas, podrán dejar su marca en las paredes y devolver el color a lugares que habían quedado dominados por el caos.
Esta mecánica sirve además para reforzar una de las principales características del proyecto: su identidad. El escenario no pretende ser una representación genérica de una ciudad durante un apocalipsis, sino una reinterpretación de los barrios periféricos de São Paulo a través de sus calles, arquitectura, personajes, música y cultura.
La inspiración combina elementos de clásicos como Zombies Ate My Neighbors con referencias más modernas relacionadas con la acción, la exploración y el estilo urbano. Por eso, quienes disfrutan de propuestas como Enter the Gungeon, Relic Hunters, Atomicrops, Hotline Miami o Jet Set Radio pueden encontrar aquí una mezcla de influencias bastante reconocible, aunque reinterpretada con personalidad propia.
El resultado es una experiencia que utiliza el combate frenético como base, pero que encuentra buena parte de su identidad en aquello que ocurre alrededor de las balas: el color de las calles, los personajes y una ciudad que poco a poco vuelve a recuperar su vida.
El apocalipsis zombi llega a PlayStation y Nintendo Switch
La aventura de Fogo Games está a punto de dar otro paso importante. Ghetto Zombies: Graffiti Squad llegará el 27 de agosto de 2026 a PlayStation 4, PlayStation 5, Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, ampliando así el alcance de una producción independiente que nació con recursos mucho más limitados.
Para el estudio, completar su primer videojuego ya representó un desafío considerable. Las restricciones presupuestarias y los problemas técnicos acompañaron buena parte del desarrollo, pero también sirvieron para que el equipo pudiera consolidar su experiencia en diferentes áreas de producción.
Rafael Assunção, productor de arte de Fogo Games, destacó precisamente el valor de haber conseguido terminar el proyecto y todo lo que el proceso aportó al crecimiento profesional del equipo. Antes de esta nueva etapa en consolas, las versiones para Steam y Xbox también desempeñaron un papel importante para comprobar el funcionamiento del juego y pulir su experiencia.
La llegada a nuevas plataformas supone, por tanto, algo más que una ampliación comercial. También representa la oportunidad de llevar una interpretación muy concreta de la cultura periférica brasileña a jugadores que quizá nunca se hayan encontrado con una propuesta similar.
El estudio quiere presentar estos barrios como espacios de comunidad, creatividad y resistencia, alejándose de las representaciones que reducen las periferias a escenarios marcados exclusivamente por la violencia. El graffiti, la música, el humor y el diseño de los personajes forman parte de esa intención.
Con su lanzamiento del 27 de agosto cada vez más cerca, el juego se prepara para demostrar si esta combinación de zombis, armas imposibles y arte urbano consigue encontrar su público en consolas. Por ahora, su propuesta tiene un elemento difícil de ignorar: en una ciudad invadida por muertos vivientes, recuperar las calles también significa devolverles su color.