ModRetro, una compañía dedicada a fabricar consolas y dispositivos portátiles retro capaces de ejecutar juegos clásicos y dirigida por el fundador de Oculus, Palmer Luckey, anunció un nuevo modelo Chromatic desarrollado en colaboración con su otro proyecto profesional: la empresa de tecnología militar Anduril Industries. El principal atractivo de esta edición limitada es que está fabricada con el mismo metal que Anduril utiliza para construir sus drones de ataque. Difícil de digerir.
El paquete Anduril Chromatic + Porta Pro, con un precio de 349,99 dólares, incluye la consola portátil, auriculares y un colgante con el logo de Anduril. Según la descripción oficial, el dispositivo está hecho con la “misma aleación de magnesio y aluminio que los drones de ataque de Anduril” y promete un nivel de “rendimiento y confiabilidad en cualquier condición” que, aseguran, no tiene comparación. La pregunta inevitable es: ¿en qué tipo de escenario de combate cree ModRetro que la gente juega Tetris como para necesitar hardware de grado militar?
Más allá de especular sobre los entornos extremos en los que alguien podría usar una consola retro portátil, este lanzamiento se percibe como otro intento de una figura vinculada a la industria armamentística —responsable de desarrollar tecnología utilizada en conflictos reales— por acercarse a la comunidad del gaming retro. La relación entre la industria de los videojuegos y el complejo militar-industrial lleva décadas siendo estrecha, desde colaboraciones indirectas hasta el uso de videojuegos y plataformas de streaming como herramientas para fomentar el reclutamiento entre las generaciones más jóvenes. Aun así, hay algo especialmente perturbador y casi fetichista en vender una imitación de la Game Boy diseñada para ser tan resistente como un dron de ataque.
Como era de esperar, la reacción de la comunidad no fue positiva. Jugadores retro e historiadores especializados rechazaron la propuesta casi de inmediato.
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Luckey había presentado el ModRetro Chromatic en 2024, describiéndolo como “el mejor tributo del mundo a la Game Boy”. Incluso entonces, el proyecto de hardware retro del empresario despertó sospechas. El cofundador de Oculus fue apartado de la compañía de realidad virtual después de que se hiciera público que había financiado campañas de trolls a favor de Donald Trump, lo que llevó a varios desarrolladores a retirar su apoyo a la plataforma. Con el paso del tiempo, Luckey fundó Anduril, y una cosa llevó a la otra, hasta llegar a este punto: una consola que no es una Game Boy, fabricada con metal pensado para drones de guerra.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Mateo Lucio. Aquí podrás encontrar la versión original.