Quedarse atrapado en un pueblo desconocido ya sería suficiente motivo para querer marcharse cuanto antes. Pero si además sus habitantes comienzan a desaparecer y cada calle parece esconder un nuevo secreto, la situación cambia por completo. Odd Town propone explorar ese escenario desde una perspectiva en primera persona, con una libertad poco habitual para investigar, ganar dinero y meterse en problemas.
Un pueblo pequeño donde nadie parece contar toda la verdad
La historia comienza con un problema bastante cotidiano que pronto deja de serlo. El protagonista queda varado en Saint Sectaire después de que su automóvil se averíe. Sin dinero suficiente para continuar el viaje y con demasiadas preguntas alrededor, la opción de simplemente esperar a que todo se solucione desaparece rápidamente.
Los habitantes del pueblo esconden información y, además, algunas personas comienzan a desaparecer. Lo que parecía una parada accidental se transforma entonces en una investigación sobre una conspiración que parece extenderse por distintos rincones de la localidad.
La estructura combina aventura en primera persona con elementos de sandbox y una pequeña dosis de mundo abierto. La ciudad no será gigantesca, pero precisamente ahí está una de las claves del proyecto: concentrar muchas posibilidades en un espacio reducido, lleno de calles estrechas, comercios, apartamentos, restaurantes y lugares que pueden esconder pistas.
Durante el día habrá que buscar formas de conseguir dinero. El protagonista podrá aceptar trabajos y realizar tareas bastante alejadas entre sí. Una de las opciones consiste en trabajar como panadero y preparar productos para los habitantes, mientras que también será posible limpiar el cine local o buscar métodos mucho menos legales para obtener ingresos.
Cuando cae la noche, las posibilidades cambian. Las tiendas cierran y aparecen oportunidades para quienes prefieren conseguir dinero mediante el robo. Entrar en establecimientos, intimidar a algunos vecinos o utilizar herramientas para acceder a lugares cerrados formará parte de una experiencia que no parece imponer una única manera de avanzar.
La investigación se desarrollará al mismo tiempo. Hablar con los habitantes permitirá conseguir pequeñas pistas sobre lo que ocurre, pero las relaciones también tendrán consecuencias. Algunos personajes recordarán las acciones del jugador y podrán convertirse en aliados o enemigos dependiendo de las decisiones tomadas.
El pueblo, por tanto, no será solo un escenario. Sus habitantes y sus reacciones formarán parte del sistema que sostiene la aventura.
Robos, trabajos y una policía que no conviene subestimar
La libertad será uno de los pilares de la experiencia. El jugador podrá decidir cómo conseguir dinero, dónde investigar y qué relaciones establecer, pero cada decisión tendrá un coste potencial. Saint Sectaire parece diseñada para recordar las acciones realizadas y convertirlas en parte de la aventura.
El sistema criminal será especialmente importante durante las noches. Para entrar en determinados lugares habrá que utilizar herramientas como alicates, palancas o incluso una pala. No todas las puertas se abrirán de la misma manera, por lo que explorar el entorno y encontrar el recurso adecuado será parte del proceso.
También será posible extorsionar a determinados habitantes para conseguir dinero. El problema es que las personas no olvidarán lo ocurrido. Una acción que puede parecer útil a corto plazo podría complicar una relación más adelante o alterar la manera en que un personaje interactúa con el protagonista.
La policía será otro de los grandes obstáculos. Las patrullas obligarán a actuar con cuidado y evitar llamar demasiado la atención. Si el jugador consigue pasar desapercibido, podrá cambiar su ropa para dificultar su identificación y recuperar parte de ese anonimato.
Ser detenido tampoco significará necesariamente el final inmediato. El juego permitirá escapar de la cárcel utilizando diferentes métodos, aunque cada técnica solo podrá utilizarse una vez. Cuando todas las opciones disponibles se hayan agotado, las consecuencias serán mucho más severas.
Esta mecánica refuerza una idea importante: la libertad tiene límites y las decisiones dejan huella. No se trata simplemente de provocar el mayor caos posible, sino de calcular cuándo merece la pena asumir un riesgo.
La investigación también permitirá formar un pequeño grupo de especialistas. Estos personajes podrán ayudar a descubrir información sobre la conspiración y ampliar las posibilidades para avanzar. Conseguir aliados será especialmente útil cuando las pistas disponibles comiencen a apuntar hacia diferentes lugares de Saint Sectaire.
Entre esos escenarios habrá una morgue donde buscar pruebas, un cementerio en el que será posible causar problemas y otros lugares que esconderán misiones, secretos y nuevas piezas de la historia.
Todo ello se desarrolla dentro de un mundo de estética low-poly y aspecto retro. La intención no parece ser crear una ciudad enorme, sino un espacio compacto donde casi cada rincón pueda tener alguna utilidad.
Una aventura compacta que llegará a Steam en septiembre
The Flying Baguette, con HYPERSTRANGE como editora, plantea una experiencia que toma algunos elementos habituales de los grandes sandbox y los concentra en un escenario mucho más pequeño. En lugar de ofrecer un mapa gigantesco que pueda requerir decenas de horas para recorrer, Saint Sectaire busca mantener una escala reducida pero cargada de actividades.
La filosofía también se refleja en la estructura de las misiones. El jugador podrá hablar con los habitantes, aceptar trabajos, investigar lugares concretos y seguir pistas que conduzcan hacia el centro de la conspiración. No todo tendrá que hacerse de una única manera y algunas decisiones podrán modificar las relaciones con los personajes.
La interactividad será especialmente importante. Robar, ayudar, extorsionar o simplemente conversar puede tener consecuencias diferentes, y los habitantes recordarán parte de lo sucedido. Eso convierte las acciones cotidianas en elementos potencialmente relevantes para la historia.
El objetivo final, sin embargo, seguirá siendo mucho más sencillo: arreglar el automóvil y abandonar el pueblo. El problema es que descubrir qué ocurre en Saint Sectaire puede resultar demasiado tentador como para marcharse sin respuestas.
El lanzamiento está previsto para septiembre de 2026 en PC mediante Steam. La aventura se encuentra así cerca de su llegada después de haber mostrado su propuesta durante el Awesome Indies Showcase.
Por ahora, queda por comprobar hasta qué punto sus sistemas de simulación y sus decisiones consiguen funcionar juntos. La apuesta resulta interesante porque no intenta competir por tamaño, sino por densidad: pocas calles, muchos personajes y suficientes secretos como para que cada visita pueda terminar de una manera distinta.
Saint Sectaire parece tener una regla sencilla: puedes hacer casi lo que quieras, pero el pueblo se acordará de ello. Y quizá ese sea precisamente el mayor peligro de todos.