Hay series que triunfan durante unos años y otras que terminan definiendo a toda una generación. A mediados de los 2000, un thriller sobrenatural japonés consiguió que incluso espectadores completamente alejados del anime quedaran atrapados por un extraordinario juego de inteligencia, moralidad y muerte. Casi dos décadas después continúa siendo una referencia absoluta, pero quienes quieran descubrirlo (o volver a verlo) en Netflix deberán darse prisa.
Todo comenzó con una libreta que podía matar
La obra de la que hablamos es, por supuesto, Death Note, el manga escrito por Tsugumi Ohba e ilustrado por Takeshi Obata que comenzó su serialización en Weekly Shonen Jump en diciembre de 2003. Una historia que terminaría convirtiéndose en uno de los fenómenos más reconocibles de la cultura popular japonesa.
Aunque sus protagonistas se convirtieron rápidamente en iconos, el verdadero motor de todo era un objeto sorprendentemente sencillo: una libreta.
Death Note construye su universo alrededor de la existencia de los shinigami, dioses de la muerte que poseen cuadernos capaces de acabar con la vida de una persona cuando alguien escribe su nombre siguiendo determinadas reglas.
Uno de estos objetos termina cayendo en manos de Light Yagami, un estudiante brillante que aparentemente representa al adolescente perfecto: excelentes calificaciones, inteligencia extraordinaria y un futuro prometedor. Sin embargo, también está profundamente aburrido de la sociedad que lo rodea.
Cuando descubre una misteriosa libreta tirada en el suelo, inicialmente contempla sus instrucciones con escepticismo. El cuaderno asegura que cualquier humano cuyo nombre sea escrito en sus páginas morirá.
Light decide comprobarlo.
Y funciona.
Ese descubrimiento también provoca su encuentro con Ryuk, el shinigami propietario original de la libreta, que observa con fascinación cómo el joven comienza a utilizar semejante poder.
Light Yagami convierte una buena intención en algo mucho más oscuro
Lo que inicialmente podría interpretarse como el deseo de eliminar criminales comienza rápidamente a transformarse.
Light decide utilizar la Death Note para construir lo que considera un mundo perfecto, libre de delincuencia y gobernado por una nueva concepción de justicia. Las misteriosas muertes empiezan a multiplicarse y la sociedad acaba bautizando al responsable como Kira.
Pero el poder también transforma progresivamente a su propietario.
Light comienza a desarrollar un complejo mesiánico y a considerarse la persona destinada a decidir quién merece continuar viviendo. Su cruzada llama inevitablemente la atención de las autoridades, aunque ningún investigador convencional parece capaz de encontrar al responsable de unas muertes aparentemente imposibles.
Entonces aparece L.
Este excéntrico y extraordinariamente inteligente detective se convierte en el rival perfecto de Light. A partir de ese momento, Death Note deja de ser únicamente una historia sobrenatural para transformarse en un gigantesco duelo psicológico.
Cada movimiento puede revelar información. Cada conversación puede esconder una trampa. Cada decisión obliga al adversario a reaccionar.
Y lo más fascinante es que ambos saben perfectamente que están jugando.
Un thriller que consiguió llevar el anime mucho más allá de su público habitual
El manga terminó dando el salto a la televisión en 2006, con una adaptación de 37 episodios que convirtió definitivamente a Death Note en un fenómeno internacional.
Su éxito tuvo una particularidad importante: logró atraer a espectadores que normalmente no consumían anime.
La combinación de investigación criminal, elementos sobrenaturales, dilemas morales y enfrentamientos intelectuales permitía disfrutar de la serie prácticamente como un thriller convencional. No era necesario conocer las estructuras habituales del shonen ni estar familiarizado con la animación japonesa.
También ayudaba que su gran conflicto planteara una pregunta incómoda: ¿qué ocurriría realmente si una persona tuviera la capacidad absoluta de decidir quién merece morir?
Death Note explota esa cuestión constantemente y obliga al espectador a contemplar cómo una persona aparentemente ejemplar puede deformarse cuando descubre que nadie parece capaz de detenerla.
El impacto comercial fue igualmente enorme. El manga ha superado los 30 millones de ejemplares en circulación y su popularidad impulsó películas, adaptaciones de acción real, videojuegos, merchandising y diferentes reinterpretaciones de su universo.
Su influencia también puede rastrearse en obras posteriores que exploraron juegos psicológicos, poderes extraordinarios y protagonistas enfrentados a dilemas similares. Series como Mirai Nikki o Platinum End siguieron caminos comparables, aunque pocas consiguieron alcanzar el impacto cultural del fenómeno original.
Netflix está a punto de perder uno de sus grandes clásicos del anime
Precisamente por esa importancia histórica resulta llamativo que Death Note esté preparando su salida de Netflix en un momento en el que la plataforma mantiene una apuesta considerable por la animación japonesa.
Sin embargo, el catálogo de cualquier servicio de streaming depende de acuerdos de distribución y licencias que eventualmente pueden expirar.
En este caso, los espectadores tienen una fecha que marcar en el calendario: 30 de septiembre de 2026.
Ese será el último día en el que el anime estará disponible actualmente en Netflix, por lo que quedan apenas unas semanas para completar sus 37 episodios. Teniendo en cuenta su duración, todavía existe margen suficiente para organizar un maratón sin necesidad de devorar la serie completa en pocos días.
Lo que sí permanecerá en el catálogo es la película de acción real de Death Note producida por Netflix y estrenada en 2017, una adaptación occidental que reinterpretó considerablemente el material original.
Pero si nunca has visto el anime, la situación es diferente.
Han pasado casi dos décadas desde su estreno y seguimos hablando de Light, L, Ryuk y aquella aparentemente inocente libreta negra. Pocas demostraciones mejores existen de su influencia.
Netflix está a punto de despedirlo y, para quienes llevan años posponiéndolo, quizá sea precisamente la excusa que necesitaban para descubrir por qué Death Note continúa siendo uno de los thrillers más recordados de la historia del anime.