Los juegos cooperativos suelen pedir a los jugadores que trabajen juntos para superar grandes amenazas. Esta vez, el objetivo es bastante menos heroico: entrar en casas, buscar comida, cargar objetos y escapar antes de que alguien arruine el plan. Dumpster Gang lleva esa idea al terreno del caos físico y convierte cada robo en una situación difícil de controlar.
Una pandilla con un objetivo muy poco honorable
La propuesta fue presentada durante el Xbox Showcase de Gamescom 2026 y parte de una premisa tan sencilla como particular. Los jugadores controlarán a una banda de mapaches que ha decidido aprovechar los recursos de una ciudad para conseguir comida, objetos y todo aquello que pueda terminar en su guarida.
Las partidas podrán reunir hasta cuatro jugadores, lo que convierte la coordinación en una parte esencial de cada incursión. No bastará con localizar algo interesante y llevárselo. Algunos objetos serán demasiado pesados para transportarlos individualmente, mientras que determinadas zonas exigirán resolver pequeños acertijos antes de continuar.
Esa necesidad de colaborar puede generar situaciones muy diferentes según cómo actúe cada integrante del grupo. Mientras un jugador intenta abrir un acceso, otro puede encargarse de mover el botín y un tercero buscar una ruta de escape. El cuarto, por supuesto, podría terminar provocando accidentalmente el problema que obligue a todos a salir corriendo.
La ciudad funcionará como un gran escenario interactivo. Los mapaches podrán desplazarse por diferentes estructuras, trepar y aprovechar elementos del entorno para alcanzar lugares que no están pensados precisamente para ellos. La intención es que la exploración tenga suficiente libertad para que cada grupo encuentre sus propias soluciones.
Pero las travesuras tienen consecuencias. A medida que aumente la actividad de la banda, también crecerá la atención sobre sus movimientos. El principal responsable de poner fin a los saqueos será el Exterminador, un enemigo que desplegará trampas y perseguirá a los protagonistas.
Esto añade una presión constante a unas partidas que, de otro modo, podrían centrarse únicamente en acumular objetos. Cuanto más tiempo permanezcan los jugadores en una zona, mayor será el riesgo de que el plan inicial se descontrole y toque improvisar una retirada.
Físicas, botín y errores que pueden cambiarlo todo
Uno de los pilares de la experiencia será el sistema de físicas. El estudio busca que los objetos y elementos del escenario reaccionen de una manera suficientemente imprevisible como para que las partidas no se conviertan en una sucesión de acciones idénticas.
Mover una carga, superar un obstáculo o intentar alcanzar una zona elevada podrá requerir cierta coordinación. Sin embargo, la propia interacción entre los personajes también será capaz de generar problemas. Un movimiento mal calculado puede hacer que un objeto termine en el lugar equivocado o que uno de los integrantes del grupo quede atrapado.
Este enfoque sitúa los errores dentro de la propia diversión. La partida no tiene por qué fracasar porque algo salga mal. Al contrario, una situación inesperada puede convertirse en el momento más memorable de una incursión si el resto del equipo consigue reaccionar a tiempo.
La propuesta sigue una línea similar a la de otros juegos cooperativos basados en físicas publicados por Curve Games. El editor cuenta con experiencia en este tipo de experiencias, donde los controles accesibles y la interacción entre jugadores pueden producir resultados difíciles de anticipar.
El saqueo tampoco terminará cuando el grupo consiga regresar a salvo. La guarida servirá como centro para aprovechar parte de los objetos encontrados durante las expediciones y darle una identidad propia al refugio de la banda.
Entre las recompensas también habrá sombreros coleccionables capaces de proporcionar habilidades especiales. Estos objetos introducirán una pequeña capa de progresión y permitirán modificar las posibilidades de los personajes durante las siguientes partidas.
Así, cada incursión tendrá dos objetivos diferentes. Por un lado estará la necesidad inmediata de conseguir recursos y escapar. Por otro, estará la posibilidad de regresar con algo que ayude a preparar mejor la siguiente salida.
La combinación entre exploración, objetos interactivos y cooperación pretende que la diversión no dependa de completar una ruta concreta. La gracia estará precisamente en descubrir qué ocurre cuando cuatro jugadores intentan ejecutar un plan mientras el escenario y sus propias acciones se empeñan en complicarlo.
El caos llegará a PC y Game Pass
Coyote House Games ha construido la propuesta alrededor de una idea que no necesita demasiadas explicaciones: los mapaches son expertos en encontrar caminos inesperados y en convertir cualquier lugar en una oportunidad para conseguir comida. Llevar ese comportamiento a un videojuego cooperativo permite convertir acciones aparentemente simples en situaciones mucho más caóticas.
El título podrá disfrutarse en solitario, aunque su diseño está especialmente orientado a quienes quieran formar una banda con amigos. Con cuatro personajes trabajando al mismo tiempo, las tareas podrán repartirse y cada jugador tendrá margen para intervenir en la exploración, el transporte de objetos o la resolución de obstáculos.
La ausencia de una estructura completamente rígida también debería favorecer la rejugabilidad. Si los jugadores pueden abordar las situaciones desde diferentes ángulos y las físicas provocan resultados variables, repetir una incursión no tendrá por qué producir exactamente la misma secuencia de acontecimientos.
El lanzamiento está previsto para diciembre de 2026. Llegará a PC mediante Steam y la tienda de Xbox para PC, además de incorporarse desde el primer día al catálogo de PC Game Pass.
Por ahora, quedan algunos detalles por concretar, entre ellos el precio de venta fuera del servicio de suscripción y parte del contenido que estará disponible en la versión final. El estudio todavía tiene margen para mostrar nuevos escenarios, objetos y situaciones antes del estreno.
La propuesta, sin embargo, ya tiene una identidad clara. No pretende convertir a los jugadores en héroes ni ofrecer una aventura basada en combates constantes. Su apuesta consiste en poner a varias criaturas traviesas frente a un entorno lleno de objetos y dejar que la física haga buena parte del trabajo.
El resultado puede ser especialmente interesante para quienes disfrutan de los juegos donde un plan perfectamente organizado puede convertirse en un desastre en cuestión de segundos. Aquí, conseguir el botín será solo una parte del desafío. La verdadera misión será conseguir que toda la banda vuelva a casa antes de que el Exterminador termine con la fiesta.